domingo, 27 de febrero de 2011

Por las Serranías del Moncayo (1ª parte): las Encinas Gemelas, el Ojo de Ambel y la Peña Dorada.

Ya los almendros en flor tapizan las Tierras del Moncayo, ya la savia revive el árbol y anuncia la primavera, las vides crucificadas en los modernos emparrados muestran sus muñones recién cortados y el romero alegra el monte con sus flores azules. No nos acompañaba el tiempo ya que era algo desapacible, pero recorriendo los campos de Ambel no podíamos parar de exclamar: “¡Qué bonito! ¡Qué preciosidad!”. El paisaje era difícil de fotografiar para una aficionada novata como yo, un envidioso viento me desestabilizaba, la neblina camuflaba el horizonte y un molesto sol deslumbraba a mi objetivo reflejándose en la bruma, además llevaba la cámara “patatera” porque sigo sin encontrar el cargador de la nueva.

Campos de Ambel con la Muela Alta de Borja al fondo.

Acabamos refugiándonos en el coche y avanzando motorizados por los caminos, buscando nuevos rincones secretos muy escondidos en las serranías de Campo de Borja. Partiendo de Alcalá de Moncayo, nos dirigimos a Ambel por una pista asfaltada que entre almendros en flor nos deparó unas preciosas vistas primaverales y el encuentro de las gigantescas encinas gemelas de los Dusmet que a un lado del camino, muy juntitas, oteaban los antiguos dominios de esta generosa familia que cuidó y protegió muchos de los árboles singulares de sus propiedades.

Los almendros de la izquierda del camino formaban en flor, los de la derecha, con el Moncayo al fondo, aún esperaban la orden y aguantaban sus brotes rosáceos ansiosos de convertirse en flores de algodón. Curioso que un par de metros de camino organizara una floración escalonada.

Almendros en flor.

Romeros en flor, encinas solitarias, olivos centenarios y campos de almendros nos acompañaron hasta Ambel, pueblo de origen templario del que os hablaré pronto ya que considero que debería ser más “reconocido”, pero esta vez pasamos de largo. Íbamos en busca de un rincón de su término, el Ojo de Ambel, sólo para ubicarlo ya que lo mío no es la espeleología. La fuente del Ojo de Valjunquera es la entrada a una gran cueva que pocos conocen y a la que se puede acceder cuando este acuífero kárstico lleva poca agua; en épocas de lluvia abundante sale un gran chorro a presión y la gente del lugar dice que “ha salido el Ojo”.

Ojo de Ambel.

Para llegar hasta allí, una vez en Ambel, tomamos la carretera que se dirige a Talamantes y pasado el kilómetro diez, justo antes de cruzar el puente de Valjunquera, nos desviamos a la derecha por una pista de tierra hasta encontrar una gran piedra gris junto al camino, antes de una curva cerrada a la derecha (a unos 500 metros del desvío). Dejamos aquí el coche, y atravesando el campo de cereal, seguimos el sendero unos 100 metros. Pasaremos por un primer pequeño barranco, afluente del que buscamos, y una vez en el segundo barranco bajaremos abajo con cuidado para descubrir el Ojo de Ambel o de Valjunquera, entrada a la cueva de un kilómetro de longitud. El agujero de sólo 40 cm de ancho da paso a unas galerías más amplias que tras una zona encharcada y escalando una pequeña pared pueden recorrerse sin grandes problemas con el equipo y los conocimientos necesarios. A 700 metros hay que salvar un sifón por lo que es necesario equipo de buceo, el recorrido terminará en un nuevo sifón infranqueable al final de la cueva, tras unos 1.100 metros de recorrido.

Entrada a la cueva.

Tras la foto correspondiente y con unos dientes hasta el suelo, por no tener los medios y el valor para conocer la cueva por dentro, nos dirigimos a otro curioso lugar muy cerca del Ojo de Ambel. Siguiendo el sendero, 500 metros valle arriba, una enorme muralla natural parece cerrarnos el paso, ¡la encontramos!, hemos topado con la Peña Dorada.

Peña Dorada

El pliegue-falla de Peña Dorada está formado por calizas jurásicas que se formaron en un ambiente marino. Entre campos de cereal, caminamos hasta su cara sur donde se aprecia perfectamente un plegamiento suave y una fractura inversa de pequeño salto (gracias Paco por la información). Si vais con niños, les gustará buscar cubos de pirita e incluso fósiles, fáciles de encontrar en el entorno de Valjunquera.

Nos hubiera gustado continuar conociendo nuevos lugares de esta sierra pero se nos hizo tarde, los estómagos rugían y tuvimos que volver a Villa Encanto. Continuaremos pronto… queremos más y más.


miércoles, 23 de febrero de 2011

Mirador de Escoplé



El mirador de Escoplé está situado en el km 12,5 de la carretera que une Bulbuente con Talamantes (Z-370-1). Lo han acondicionado recientemente con un panel informativo y bancos donde sentarse a contemplar  una magnifica panorámica de la sierra. De izquierda a derecha destacan la Tonda, las Peñas de Herrera, el Morrón y el macizo del Moncayo. Siguiendo la carretera llegarás al pintoresco pueblo de Talamantes, entrada al Parque Natural del Moncayo en la comarca Campo de Borja.






martes, 22 de febrero de 2011

Vozmediano: Manadero y Castillo.



Ya hace casi un año que visitamos Vozmediano pensando que estaba lejísimos, en los Campos de Soria, que es lo que deben pensar muchos otros ignorantes como nosotros. Resultando que está a un puñadico de kilómetros, si nos descuidamos lo pasamos de largo. Hay que ver lo que pesa la  raya imaginaria que separa  dos regiones.

Vozmediano se encuentra a pocos kilómetros de Agramonte, zona neurálgica del Parque Natural del Moncayo, sin embargo, no todos aprovechan la visita al Moncayo zaragozano para cruzar a Soria y disfrutar de este encantador pueblo y del segundo manadero más caudaloso de Europa, situado a pocos metros del pueblo, donde muchos dicen nace el Queiles. En la carretera que une San Martín de Moncayo y Agramonte hay un desvío a Vozmediano, llegaremos a este pueblo soriano en diez minutos desde el cruce.

El manadero del Queiles
Para llegar al manadero, podemos dejar el coche en la plaza principal del pueblo donde ya encontraremos los carteles que señalan el camino al nacimiento. ¡Atención! no se te ocurra hacer una foto a la casa donde se encuentran los carteles-flecha porque de ella nos salió un señor o señora mayor (no os sabríamos decir que era) que  nos persiguió, gran parte del camino, jurando en hebreo porque habíamos fotografiado su casa, horroroso... Los niños asustados y nosotros, alucinados, disculpándonos pero con miedo de ser apedreados porque "ello" seguía rumiando alguna que otra maldición. Luego nos reíamos pero lo pasamos mal el rato que nos siguió. Afortunadamente, desapareció de repente y seguimos río arriba admirando el paisaje, aquí también hay magia... Pasamos junto a una enorme piscifactoría y pronto vimos el manadero en un bello y fresco lugar muy bien acondicionado, impresionante el caudal que bulle de la tierra, tienes que verlo.

El castillo de Vozmediano
El castillo nos acompañó durante todo el camino. Está situado en la zona más alta, sobre la roca viva de un gran peñasco. Impresiona su tamaño y lo bonito que es. Actualmente en su interior se encuentra el cementerio del pueblo pero estaba cerrado y no pudimos verlo. Es curioso ver como se  ha ido recreciendo la muralla en distintos periodos ya que se advierten perfectamente los diferentes tonos y acabados de las partes sumadas. Detrás del castillo hay una gran plataforma de madera colgada, sobre el barranco que divide el pueblo en dos, desde la que se aprecian unas maravillosas vistas del pueblo y de sus paisajes. El Moncayo no nos perdía de vista ya que Vozmediano se encuentra en sus laderas.

Las bodegas bajo el castillo rodeadas del verdor de mayo eran dignas de fotografiarse. Seguimos visitando el pueblo y capturamos otros bellos y rústicos rincones que te muestro en el vídeo y que esperamos  te gusten. Acuérdate de Vozmediano, no olvides visitarlo cuando viajes por nuestro Moncayo, será una visita inolvidable.

Para saber más:

Bodega bajo el Castillo de Vozmediano

domingo, 20 de febrero de 2011

Castillo de Mesones de Isuela




El  impresionante castillo de Mesones de Isuela se sitúa en los más alto del pueblo , siendo uno de los más grandes e importantes de Aragón. Monumento Nacional desde 1931 y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, este importante monumento es un gran desconocido entre los propios habitantes de su provincia, debido quizás a las pésimas comunicaciones de la Comarca del Aranda, en el otro lado del Moncayo. De corazón deseamos contribuir a su divulgación y a su conocimiento por parte de todos los amantes de los castillos que recorran las Tierras del Moncayo.

Esta fortaleza-palacio no llegó a ser habitada ya que el señor que lo mandó construir, Don Lope Fernández de Luna (arzobispo de Zaragoza),  falleció antes de acabarlo, mostrándose tal como quedó en el siglo XIV. Sus habitaciones y  pasadizos, el patio de armas, imponentes torres y su maravillosa capilla mudejar te sorprenderán.

Las visitas al castillo se suelen realizar únicamente en días festivos, y no en todos, por lo que lo mejor es informarse antes  llamando al teléfono 626 34 52 02.





viernes, 18 de febrero de 2011

La Fuente del Molino (Maleján)



En Malejan podemos encontrar un pequeño museo al aire libre, llamado la "Fuente del Molino", con elementos procedentes de una almazara de principios del siglo XX.  La obtención de aceite de oliva ha sido, y es, una actividad económica muy importante en el Campo de Borja y Tarazona con denominación de origen incluida, llamada "Aceites de Sierra del Moncayo". Frente al museo hay un mirador con una de las mejores vistas del valle del Huecha con el Moncayo al fondo.


jueves, 17 de febrero de 2011

Alcalá de Moncayo - Talamantes

Peñas de Herrera
Para nosotros Villa Encanto es el centro de nuestro Moncayo y desde allí mismo parten muchas de nuestras excursiones. Esta vez cogimos las mochilas con un buen par de bocatas de jamón del bueno, comprado en la carnicería de Vera, y pusimos rumbo a Talamantes.

Atajábamos bajando por un pequeño camino que arranca junto a las piscinas de la urbanización Villa Cumbres del Moncayo y que va a parar al GR-260, sendero de gran recorrido que da la vuelta completa al Moncayo. Nosotros únicamente haríamos un pequeño tramo de 8 kilometros, los que separan Alcalá de Moncayo de Talamantes.

Es un paseo muy agradable entre encinas, campos de cereal y monte. El primer tramo transcurre, entre carrascas y campos de cereal, por una pista de tierra por la que incluso pueden circular coches (hay que tener un poco de cuidado con los quads que suelen circular a gran velocidad por este camino). Sin desviarnos y con las peñas de Herrera al frente llegaremos a un cruce de caminos, muy bien señalizado, donde nos juntamos con el sendero GR-90 que viene de Añón de Moncayo cruzando su encinar. Los dos GR que surcan el Moncayo continúan unidos hasta Talamantes en la segunda mitad de nuestro camino. Pasaremos junto a una enorme granja de cerdos - pobres, con las de bellotas que tienen a unos metros- y pronto la pista pasa a estar asfaltada. Subiremos, entonces, el eterno puerto del collado Negro o de Añón, entendible el nombre porque ciertamente la vegetación es muy oscura aunque en mayo está salpicada de unos enormes arbustos llenos de flores blancas que nos acompañaron hasta Talamantes, de entre ellos salió un corzo que corriendo escapó a nuestro paso con unos saltos increíbles. El susto que nos dimos y la rapidez con la que huyó hicieron imposible que atináramos con la cámara de fotos, consiguiéndolo tarde cuando ya era un punto negro más entre los matorrales.

Casi sin resuello llegaríamos a la cima del collado desde donde al fin divisábamos el castillo de Talamantes, en lo alto del monte de la Silla, ya cuesta abajo alcanzábamos Talamantes. "Mataos" con el puertecito y muertos de hambre comimos en una zona recreativa que hay en el centro del pueblo, hay otra zona al final de la calle Mayor junto a la fuente del lugar y por donde nos acercamos a la bella ermita de San Miguel, situada a pocos metros del pueblo, en el barranco de Valdetreviño. Una vez recuperadas las fuerzas dimos un pequeño paseo por el pueblo que nos dejó con la miel en los labios y con muchas ganas de volver a recorrer sus verdes alrededores, tan diferentes a los montes que habíamos cruzado. El pueblo como he leído en algún sitio "parece el principio y final de un sueño", con muchos bellos rincones que hemos intentando mostraros al final de nuestro vídeo. Tras callejear y cotillear algunos futuros senderos que recorrer, emprendimos el regreso a casa muy satisfechos con la jornada. Llovizneaba a la vuelta pero la montaña nos respetó y justo cuando llegábamos a Villa Encanto cayó la gran tromba, pero eso ya lo disfrutamos secos y calentitos.

domingo, 13 de febrero de 2011

Embalse del Pedrogal

Embalse del Pedrogal  (Lituénigo)

Teníamos el Moncayo enfurruñado y la vegetación un poco pobre en invierno, pero aún así el embalse del Pedrogal es uno de nuestros rincones secretos preferidos y, como mucho otros, no está señalizado su acceso. Para llegar, partiremos de Lituénigo por la pista asfaltada que sube a Agramonte hasta desviarnos a la izquierda por un ancho camino de tierra, justo donde termina el bosque de encinas y empieza el de pinos. En unos metros la pista de tierra se dividirá en dos, hay que subir por el camino de la derecha y llegaremos enseguida al embalse. Por el camino de la izquierda llegaríamos a otro de los embalses de Lituénigo mucho más grande pero no tan bonito.

Un lugar precioso al que, la próxima vez, volveremos con un buen libro y un par de pequeñas cañas. En este embalse se puede pescar, dicen que truchas, lo único que es captura y suelta así que nada de llevarse trofeos a casa y mucho cuidado con molestar a las ninfas acuáticas que seguro allí viven, unos juncos de oro nos dieron la pista ;o)


Cuidado con las ninfas ;o)

"Como a orillas del lago cristalino
se doblega la caña silbadora,
su talle, peregrino,
se mece, es la gracia que atesora."
G.A. Bécquer



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sábado, 12 de febrero de 2011

Talamantes, nuevo punto de información del Parque Natural del Moncayo


¡Al fin, un punto de información del Parque Natural del Moncayo en Campo de Borja! ¿Dónde? Por supuesto en Talamantes. Aún falta algún que otro detalle para terminarlo pero prácticamente ya está acabado. Se encuentra en el antiguo lavadero del pueblo, en un rincón precioso lleno de verdor. El sitio es una maravilla y los paneles informativos, que encontramos dentro, muy completos pero… siempre hay un pero, un poquito de por favor, quiten esas horripilantes y ensordecedoras planchas metálicas que cubren el curso del agua del lavadero y pongan otras de metacrilato u otro material transparente que permitan apreciar el antiguo uso del edificio. Sólo eso, por lo demás, muchísimas gracias por elegir tan bien el sitio y por señalizar las muchas rutas que se pueden realizar desde este encantador pueblecito. Cuesta llegar, los 16 kilómetros desde Bulbuente se hacen eternos, pero una vez allí no te irías nunca.



martes, 8 de febrero de 2011

Parque Natural ¿protegido?

Entorno de la Fuente de los Frailes (6-2-2011)

Desnudo y desprotegido, tan expuesto a las hordas. Una bella imagen si no fuera por el tronco marcado con nombres de turistas, me pregunto porqué lo harán... Muestro con orgullo mi Moncayo aunque a veces me da miedo exponerlo tanto.


lunes, 7 de febrero de 2011

Cueva de Maderuela

Cueva de Maderuela

En un lugar del Moncayo, de cuyo nombre no sé si debo acordarme, existía una cueva que sólo unos pocos afortunados podían conocer, ya que unicamente aquellos que luchaban por sus sueños conseguían encontrarla. No hay señales y no aparece en los mapas turísticos, se menciona en algún que otro libro pero nadie cuenta como llegar. No sé, quizás deba seguir siendo así, ¿o no?


Encinar de Maderuela

Bueno, vale, voy a contaros como llegar pero tenéis que prometerme que vais a cuidar mucho este sitio. Vamos allá..., sed buenos. Enfrente del Monasterio de Veruela, en Vera de Moncayo, tomaremos la carretera que lleva a Agramonte y atención porque el acceso a las cueva se encuentra en el kilómetro 2,8 desde nuestro punto de partida. A la derecha, justo antes de una curva pronunciada hay una pista de tierra, escondida tras una vieja encina inclinada. Es preferible que dejéis el coche al comienzo de esta pista, procurando no molestar ya que es el acceso a una finca privada. Si os encontráis con los propietarios, pedidles permiso para visitar la cueva; si no estuvieran, respetad las cadenas que prohiben el paso. No es necesario saltarlas, la cueva está a unos metros bordeándolas.

Primera entrada.
La boca más ancha es paradojicamente la más complicada ya que se estrecha en su interior, así que es preferible entrar por la más pequeña situada unos metros más allá. La cueva es bastante grande  y es necesario llevar linternas.


Segunda entrada.

Yo únicamente me he asomado a la cueva, aunque mis compañeros han entrado y dicen que es enorme. Aún así, vale la pena subir hasta este lugar ya que se pueden contemplar unas magnificas vistas del valle de Maderuela y su frondoso encinar con el Moncayo al fondo. No podemos terminar sin dar las gracias a Mariluz, nuestra nueva amiga y encantadora colaboradora, y a Juan por guiarnos hasta este otro rincón escondido de nuestro Moncayo.


Ventana de la cueva.

jueves, 3 de febrero de 2011

Mirando el horizonte

Entre los suaves rosados del amanecer se adivina el Moncayo



A la luz del sol, en lontananza puedo divisar la montaña tal y como debe de lucir en estas fechas:



cubierto de nieve ¡POR FIN!