sábado, 30 de abril de 2011

A las 6 de la mañana en la torre de la Catedral.

De Tarazona al cielo: carretera y manta.

Me gusta conversar con Jesús cuando caminamos por nuestra montaña porque lo que me cuenta no se encuentra en los libros, aunque también me gustan sus silencios cuando el “encanto del Moncayo” nos envuelve y sé que a él también le gusta mi parloteo. Es un gran montañero que desde joven recorre el Moncayo; otros apenas lo miran porque no es un "tresmil" a conquistar, eso sí, pocos de estos conquistadores suben a su cima más alta desde Tarazona como hacía Jesús, jeje, algunos incluso dejan el coche a media montaña. Le pedí un día que compartiera sus vivencias y conocimientos en el blog y esta brujita que escribe lo ha conseguido, al menos esta vez:


A las 6 de la mañana en la torre de la Catedral.

Todos los 18 de julio, fiesta nacional con Franco, primeros años de los 70, subíamos a Moncayo. A la 6 de la mañana en la torre de la catedral, así empezaba el día. Por la carretera de Soria comenzaba nuestro camino a Moncayo, a la izquierda nos desviabamos por los recodos a Santa cruz de Moncayo, camino obligado desde Tarazona, íbamos por la carretera, cogíamos un atajo antes de llegar y pasar Santa Cruz. Después hasta llegar a la carretera nueva, que ya es vieja, veíamos esos paisajes rojizos que parecían para hacer películas del oeste Americano y en esa carretera, todavía sin construir, jugábamos con la maquinaria de obras publicas que había -rodillos, escaladoras y otras-, éramos muy jóvenes entre 16 y 20 años.

Llegábamos al cruce de la carretera de Vozmediano y poco después a la casa de los forestales de Agramonte, actualmente centro de interpretación. Pasábamos por el restaurante de Calahorra. Subíamos por la carretera que une Agramonte con el Monasterio de Veruela y a la izquierda por una senda hasta el campamento de la OJE, hoy campamento de la Diputación General de Aragón. Desde allí recto a las parideras, ruinas que con el tiempo recuperamos con el Centro Excursionista Moncayo, que yo tuve la fortuna de fundar en el año 1974, y de las que pude recoger la escritura publica a favor del CEM del concejal de Cultura del Ayuntamiento de Tarazona D. José María Cerralbo por 50 años. Pasando la carretera por otra senda llegábamos a la Fuente del Sacristán, de gran belleza, siguiendo la senda por un hayedo de gran valor paisajístico y después de pasar la carretera varias veces llegábamos al prado de Santa Lucía, llamado así porque en tiempo hubo una ermita de Santa Lucia.

Parada y descanso, algo para reponer fuerzas y foto porque el último tramo hasta la casa Santuario de la Virgen de Moncayo es el mas duro. El tramo es duro pero sobre todo al final se hacía hasta penoso y de mucho sudar ya que estábamos en julio y casi al mediodía.

Por fin llegábamos al Santuario, lo primero era ir a ver al Mosen, camarero de un pequeño bar que había entre la hospedaría de los curas que dependía del Cabildo de la Catedral de Tarazona y la Ermita de la Virgen de Moncayo, una taberna pequeña y sucia pero ¡que rica nos sabía la cerveza no muy fría!

Los más valientes subían a la cumbre pasando los pinos, por el neverico y por los puros, como explicó y escaló Sergio Albericio del club de Montaña Campo de Borja. Los demás, bajábamos a la fuente de San Gaudioso para preparar la comida, la leña - porque se podía hacer fuego-, cortar las patatas, la ensalada, refrescar el vino y cocinar un buen rancho porque a las tres lo más valientes e intrépidos bajaban de la cumbre con un hambre voraz.

Todos comíamos juntos y en buena armonía, éramos de la peña 2009. La vuelta era libre, todo el mundo hacia autostop. Unos tenían mas suerte y otros no tanta pero todos bajábamos en coche antes o después de San Martín de la Virgen del Moncayo.

Hoy día, esto se sigue haciendo en el mes de septiembre, con algunas modificaciones, por el Centro Excursionista Moncayo. Se come jamón, vino de Borja y dulces, ya que el fuego está prohibido, y se le conoce como Subida Popular a Moncayo.

Jesús Carlos Bona López
Montañero del Centro Excursionista Moncayo.

 

lunes, 25 de abril de 2011

Después de la tormenta.

Una cortina de agua cubre la montaña, me aproximo a ella guiada por los jóvenes y húmedos verdes del campo por los que ya ha pasado la tormenta. Los viejos olivos reclaman su protagonismo sin conseguirlo..., el renacer de la primavera eclipsa a los que resisten dando paso al resurgir de la vida. El ciclo de la naturaleza se repite año tras año pero esta primavera es especialmente bella en las Tierras del Moncayo. La lluvia abrillanta el paisaje, humedece la tierra y los pequeños rayos de sol que consiguen traspasar la negra nube enfocan diferentes escenas del paisaje. Hasta algunos pelados montes, que ennegrecen en invierno, lucen esplendidos del color esperanza, salpicados del amarillo de las retamas en flor. Yo creo que en este verde Moncayo encontraría los 100 tonos de este color que dicen existen en el mundo.

Llegamos a Villa Encanto persiguiendo al chaparrón, que minutos antes ha empapado el encinar, con suerte de decirle adiós sin mojarnos. Hay luz en la ventana, nos esperan. Así que entramos expectantes de saber como lo han pasado nuestros encantadores "okupas" de Semana Santa, parecen contentos, la poción ha funcionado. Sabemos que el Moncayo no siempre es hospitalario, a veces abusa de desconfiado pero cuando te lo ganas es generoso y siempre tiene un detalle. Ya sé, te preguntarás porque hablo de una montaña como si fuera un ser vivo, bueno, los antiguos humanizaron a los dioses de la naturaleza así que diríamos que este ser mágico tiene mucha personalidad.

Cuando nos instalamos en Villa Encanto, hace ya un par de años, parece que no le caímos muy bien, sopló y sopló intentando tirar nuestra villa (casi lo consigue), congeló nuestras tuberías más de una vez y trasteó con nuestra antena fastidiándonos en lo mejor de las películas. Ni te cuento de las nieves que cayeron para demostrarnos quien manda allí y las bromas de los duendes del bosque que mandaba a visitarnos. Ahora en serio, lo cierto es que pese a todas las vicisitudes y dudas que hemos tenido, hemos continuado y aguantado el tirón, parece habernos aceptado. Y cuando me dejan los "okupas", la montaña es mi musa y Villa Encanto mi ventana a un mundo lleno de color, verde estos días pero multicolor el resto del año. ¿Cómo no voy a creer en mi Moncayo Vivo?

Despedimos a unos nuevos amigos del "Encanto del Moncayo" y preparamos la casa para los siguientes. ¿Quienes serán? ¿Disfrutarán tanto como nosotros de la casa? ¿Funcionará el hechizo con ellos? Seguro que sí... Cerramos la puerta, giramos hacia la montaña y nuestro Moncayo Vivo nos regala una nueva escena, decenas de focos iluminan nuestro paisaje, es domingo de resurrección para los cristianos, allá en el cielo alguien cuenta la buena nueva.





martes, 12 de abril de 2011

EL GENDARME DEL MONCAYO

¿No os habéis dado cuenta? cada vez que subimos al Moncayo nos observa desde su rincón, alejado del sendero, incluso en las ascensiones directas por el Barranco de San Miguel o Cucharón está como apartado, mirando el ir y venir de los montañeros hasta la cumbre.

Tenía ganas de hacerle una visita, tenía ganas de subir a lo alto y ver todo desde su perspectiva, desde un lado del barranco, justo ese lado por el que pasa menos gente.

Una mañana de Septiembre, con Fernando Martínez y Juanma Aranda, amigos y también miembros del Club de Montaña Campo de Borja, nos disponemos a escalar el Gendarme, una torre de unos 30 metros de altura, que se sitúa a unos 2.000 metros de altitud, en el Barranco de San Miguel.

Llegamos con el coche hasta el Santuario del Moncayo y comenzamos la ascensión por la senda normal que lleva hasta la cumbre, justo al principio tenemos una magnífica fuente, último punto donde podremos coger agua. Continuamos por el sendero y cuando termina el bosque y el Pozo de San Miguel se abre ante nosotros, dejamos el camino normal para comenzar la ascensión por el mismo, ya con la vista puesta en nuestro objetivo, a la derecha del barranco.



Tras 1h y 15 min. de marcha, llegamos a los pies del Gendarme, ¡¡ por fin!! ya sólo queda preparar el material y comenzar la escalada de la pared que da al barranco, con una dificultad de V+, está bastante bien equipada y tal vez la mayor dificultad sea una placa de unos 3 metros algo escasa de agarres, pero que superamos sin mucha dificultad, mis compañeros por su buena técnica y yo, menos técnico que ellos, aprovechando mi altura.

Superada esta placa nos quedan unos 15 metros hasta la parte más alta del Gendarme



Una vez arriba, ya podemos relajarnos por un rato, hacer unas fotos y disfrutar de sus vistas, contemplando desde allí a los montañeros que avanzan camino de la cumbre, mientras se cruzan con los mas madrugadores, que ya descienden mientras piensan en un bien ganado almuerzo.


Podría pasarme horas allí arriba contemplando el Moncayo desde este nuevo punto de vista, pero el cierzo empieza a soplar con mas fuerza y las nubes nos envuelven, así que bajamos rapelando y emprendemos el camino de vuelta a Borja, que además es el cumpleaños de mi padre y no me gustaría llegar tarde a comer, aunque creo que hoy el mejor regalo nos lo hemos llevado nosotros...

Texto, Sergio Albericio
Fotos, Juanma Aranda y Fernando Martínez

¿Es Magia o el poder de la Naturaleza?

¿Hasta dónde puede llegar la magia del Moncayo que hace crecer una flor en medio de una roca? o quizás , siendo más realistas, es que la primavera en estos lares es tan fuerte que puede llegar a conseguir esto:


viernes, 8 de abril de 2011

Ruta circular: S-2 Barranco del Apio.


El milagro de la primavera llega al Parque Natural del Moncayo y nosotros no podemos perdérnoslo. Es hora de aceptar la invitación de un espectacular camino que nos tienta siempre que visitamos la Fuente de los Frailes, situada al final del tramo asfaltado de la carretera que sube al Santuario del Moncayo.

Partimos de este agradable lugar, donde corre siempre agua por sus fuentes y barrancos, por el camino que se adentra en el bosque, al final del parking. Tras el gris hayedo, aún sin hojas, nos recibe un cobrizo y enorme pinar que nos protege del sol. Entre los huecos de los árboles asoma el valle y a los lados del camino abunda el musgo y las florecillas silvestres, muchas y variadas como es habitual en este espacio natural.

Es una ruta circular que no tiene pérdida ya que está señalizada. Hay que seguir esta pista hasta el collado de Juan Abarca, donde un cruce de caminos nos indica que debemos desviarnos por el cortafuego para tomar otra pista superior que nos llevará al punto de partida. Nos seguirá los pasos durante gran parte del camino el característico Cabezo de la Mata, al que podemos acceder por una senda que parte del mismo cruce, otra opción sería continuar hasta el embalse de Morca y el hayedo de Añón, tomamos nota para próximas excursiones y continuamos ahora cuesta arriba, uf, esto cansa. Nos encontramos con muchos excursionistas tumbados en los prados y dan ganas de hacer lo mismo, pero hay que acabar antes de que se vaya el sol. Al final del cortafuego nos reciben unos tempraneros narcisos silvestres, el esfuerzo ha valido la pena, aprovecho la excusa para tumbarme en el verde y hacerles una foto, que desentrene…

Seguimos entre pinos silvestres acompañados de unos impresionantes acebos, que llenan el camino de sus bolitas rojas; únicamente los pies femeninos tienen frutos pero aquí hay muchísimos ejemplares y de gran tamaño, las cumbres están más cerca y se ve la nieve y el Cucharón con “La Casa” debajo. Pero antes hemos pasado por la parte alta del Barranco del Apio contemplando unas maravillosas vistas del somontano e identificando los pequeños embalses de sus diferentes pueblos, ¡qué bonitos! Salimos a la pista que sube hacia la cima, en la curva de la Herradura, y en unos metros nos adentramos de nuevo en el hayedo. Un pequeño sendero señalizado con mojones nos acercará hasta el parking. El invierno ha sido duro aquí y enormes ramas han caído en el camino por el peso de la nieve, ¡ay!, eso no es nada comparado con el daño que podría hacer una botella de cristal, de una famosa marca, que he encontrado llegando al parking. He jurado en hebreo pero lo único que puedo hacer es recogerla y tirarla en el contenedor con babosa incluida, a la pobre le he estropeado su peligrosa casa.

Es una ruta sencilla de unos cuatro kilómetros, muy bonita y de fácil acceso. Se puede ir con niños, eso sí, no dejéis que arranquen las flores para que puedan disfrutarlas los que vengan detrás y, sobre todo, tenéis que repetirles las veces que sea necesario que la naturaleza es un regalo que hay que cuidar mucho, porque su destrucción es "nuestra destrucción".


Vistas desde el Barranco del Apio.

miércoles, 6 de abril de 2011

Encanto del Moncayo en Aragón Radio

Siguiendo nuestro caminar por el Moncayo hemos ido a parar a la radio, allí también querían conocer las maravillosas Tierras del Moncayo y me invitaron a charlar con ellos. En el programa "Escuchate" de Aragón Radio, los jueves por la tarde, tienen una sección en la que se habla de los pueblos y lugares de Aragón vistos por sus blogueros. Es muy poquito tiempo el que se tiene pero echamos la caña y espero hayamos conseguido encantar a su audiencia para que vengan a conocer nuestro fantástico entorno. No sé yo, si nuestra poción mágica tiene tanto poder como para viajar por ondas hertzianas pero algo llegará.

Me hubiera gustado mencionar a muchos amigos y lugares pero no fue posible, era poco tiempo y los nervios te impulsan a hablar sin darte mucha cuenta de lo que dices. Al menos, dejé caer que el Moncayo no es sólo una montaña sino que es un territorio muy amplio, aunque olvidé decir que su mayor encanto es su gente, pero eso ya lo verán cuando vengan a conocerlo. También, tenía apuntado mencionar la necesidad de una banda ancha en condiciones y para todos, porque nuestra magia no es tan poderosa como para superar las lentas conexiones telefónicas pero... seguiremos invocando a las fuerzas mágicas a ver si llega algún día.

En fin, lo prometido es deuda, aquí está el post que me pedistéis al final de la entrevista. Muchísimas gracias por todo y hasta cuando queráis.

 

Una página más que añadir a la historia del  Encanto del Moncayo


lunes, 4 de abril de 2011

El despertar del Hayedo.


 

Es una delicia pasear estos días por el Parque Natural de Moncayo. El sábado estuvimos por allí con la intención de recorrer un nuevo sendero, que mostraré en próximas entradas.

Cuando llegamos se oía un cántico mágico. El rumor de los árboles y el sonido de los pájaros acunaban a los excursionistas que reposaban la comida y dormitaban en los prados por los que pasábamos, caminábamos despacito para no despertarles. Este nuevo y somnoliento hechizo parecía no afectarnos, la montaña mágica nos tenía preparada otra sorpresa. Guió nuestros pasos hasta el Cucharón, y al mirar abajo, pudimos contemplar un mar de abánicos bermellón acariciando el sueño de los que yacían en su sombra. Mientras ellos dormían, para que ruidos ajenos al bosque no rompieran este complicado encantamiento, la primavera despertaba suavemente las copas del hayedo tocándolas con rayos del sol.

El despertar del hayedo comienza y sólo si consigues alcanzar la cima, sin sucumbir a los acogedores rincones del camino, podrás contemplarlo en todo su esplendor.

domingo, 3 de abril de 2011

"Mi Historia"

Diana es una nueva encantadora que desde Fuendejalón, en Campo de Borja, nos contará nuevos "Encantos del Moncayo". Otra visión de los poderes de la Montaña Mágica:

Hola, soy Diana y esta es mi historia .........

Es un poco difícil de explicar con palabras la magia que contiene este maravilloso paisaje y el porqué escribir acerca de él. Les voy a contar una historia, mi historia.

No sé si les he dicho que soy Argentina, vivía en Buenos Aires, en pleno centro urbano, todo el día de aquí para allá de manera absolutamente independiente y a un ritmo vertiginoso en el que te mueve la gran ciudad. Un día me ofrecieron un trabajo en Zaragoza, me enseñaron unas fotografías del Pilar, de la ciudad, del Moncayo... y cuando vi ese paisaje, sentí dentro de mi, que ahí tenia que estar. Fue un sentimiento muy profundo e intenso, como un llamado por decirlo de alguna manera, un amor profundo a ese paisaje, solo recuerdo la fuerte sensación de querer estar ahí, que ese era mi lugar en el mundo. Lo que nunca imaginé era lo que allí encontraría.

Así que impulsada por sentimientos y mis deseos de conocer, salí de mi mundo de asfalto, de grandes edificios, de escaparates, cines, teatros para llegar hasta aquí. El cambio fue rotundo y duro, tan duro como una roca y el golpe, aún lo fue más. Abatida por las desilusiones a las que me había enfrentado y soledad, mi única compañía era el paisaje que miraba desde mi ventana, ese montaña mágica a la que veía todas las mañanas entre lágrimas y esperanza. Muy dentro de mí había algo que me decía que no estaba equivocada, que acá encontraría lo que yo estaba buscando.

Pasaron los días y el dolor, la soledad, la desilusión, el temor se estaban apoderando de mí, mis deseos se estaban desvaneciendo y mientras miraba mi amado Moncayo decidí volver a casa, pero fue en ese momento en que ocurrió algo mágico, lo encontré

¡¡¡¡¡Si !!!!!...¡¡¡¡¡el amor el verdadero!!!!! por el cual dejarías todo sin pensarlo una y otra vez. Esa persona especial que hace que todas las mañanas te levantes y te sientas vivo, que cada minuto del día sea maravilloso, que todo a tu alrededor brille aunque el cierzo sople con tanta fuerza que parezcas tocar el suelo, todo a mi alrededor se volvió único más que nunca; ese deseo de echar raíces aquí, del amor que esta tierra despierta en mi, se hizo realidad.

Han pasado, días, meses de felicidad y el temor, las lágrimas y la soledad ahora son sólo un recuerdo y así, el amor que siento por esta tierra se transformó en el amor por el hombre, por mi maravilloso hombre, quien ama tanto, más o igual que yo este paisaje. Hasta que un día de nuestras excursiones por el Moncayo, a quien vamos a visitar muy habitualmente…, en la cima de mi amado Moncayo me pidió Matrimonio!!!!!!!!!!!

Entonces comprendí aquel primer sentimiento, aquella sensación de querer estar allí.

Por todo esto me permito escribir estas palabras para contarles que éste lugar si es mágico y que, a pesar de los pesares, en él existe el final feliz….

Diana Dávalos.

viernes, 1 de abril de 2011

Presentación de la Ruta de la Garnacha

Ayer asistimos a la presentación oficial de la Ruta de la Garnacha, una nueva ruta enológica que combina vino, cultura y naturaleza y que espero dé mucho que hablar, para bien, por supuesto.

Bajo el lema “Tierra de leyendas” y con la colaboración del grupo de teatro de Ainzón se presentó esta nueva ruta a los asistentes: autoridades de la zona, socios de la ruta y representantes de diferentes asociaciones de la comarca. Estamos muy agradecidos de que también contaran con los del “Encanto del Moncayo”, muchísimas gracias por la invitación.

Un buen día, buceando por la Red me topé con un proyecto turístico, tenía un bonito nombre, “La Ruta de la Garnacha”. Seguí atentamente su desarrollo, asistí al nacimiento de su página web, cotilleé sus perfiles en redes sociales, recorrí sus caminos, pero sobre todo, me ilusioné al ver que salía hacia delante apoyado por muchos ayuntamientos y establecimientos, la unión hace la fuerza. Los “¿Pa’que?” se habían transformado en un grito unánime: “¡Adelante!”.


"Volverán las oscuras golondrinas..." (Grupo de teatro de Ainzón)

El proyecto ya es una realidad y yo he asistido a su bautismo, en una antigua iglesia ahora auditorio de Borja, rodeado del calor de su gente y por supuesto con un buen vino, y como no, conteniendo una indiscreta lágrima de emoción al final de una entrañable presentación, mi alta sensibilidad siempre me delata pero esta vez logré contenerme y no tener que sacar el pañuelo. Durante todo el acto se realizó una proyección de mis queridos paisajes, aquellos donde se cría la garnacha, y tras la pequeña representación del grupo de teatro, hablaron el alcalde de Borja, el presidente de la Comarca Campo de Borja y finalmente Adolfo Lanzan, presidente de la Asociación para la Promoción Turística de la Ruta de la Garnacha. Aplausos para todos, se los merecen ellos y todos los empresarios y ayuntamientos que han ayudado a certificar en tiempo record esta ruta.


Adolfo Lanzan, presidente de la Asociación.

Estoy contenta, ya no esperan a ser salvados sino que construyen la balsa que les llevará a buen puerto, aunque tuve la impresión de que hubo cierta recriminación a la falta de apoyo de las altas instituciones, aquí sí que diría yo un “¡Pa’que!, tenemos todo lo que necesitamos". Espero que muchos sigan el ejemplo, hay de que presumir pero también hay que mostrarlo a la gente y estar preparados para recibirla.

Bueno, ahora hay que hacer que el “niño” se haga mayor y que crezca recto y sin pausa. En fin, termino que tengo que preparar todo para irme a mi Moncayo porque este fin de semana va a ser muy intenso. ¡Ay! lo olvidaba, al final del acto hubo un riquísimo refrigerio con vinos de la tierra y con el acompañamiento de una excelente banda de rock, fantásticos, se llaman “Despierta MacFly”, lastima que con las copas de vino en la mano no pudiéramos aplaudirles todo lo que se merecían.

"Despierta MacFly"