martes, 25 de octubre de 2011

Póngame un cuarto kilo Moncayo.

Un día cualquiera, en un Moncayo cualquiera:

- Buenos días, póngame un cuarto kilo de Moncayo.
- ¿Cómo dice? - pregunto extrañada.
- Sí, ¿no es aquí donde reparten Moncayo gratis?
- Pues mire, va a ser que no. Aquí practicamos encantamientos varios, es tarea de otros venderlos. De todas formas, el Moncayo es infinito e indivisible (Este tío quiere quedarse conmigo)

Pero continuaba con la tontería:

- De eso nada, que a mi me han dicho que visite la parte donde hay un monasterio muyyy antiguo y se puede subir a la cima. Además, tengo entendido que los árboles crecen como setas o las setas como árboles, no estoy muy seguro
- Pero oiga...
- Además, este verano han abierto una catedral que no ha podido visitarse en muchos años. Bueno, si quiere le pago, ¿qué? ¿me lo vende o no?

(Auuum, contrólate Rocío)

- Mire, el Moncayo se vende solo pero no por peso. Si quiere le enseño sus mil caras, que no gramos...-le contesto lo más serenamente posible, molesta por su insistencia.
- Nada, no tengo tiempo, sólo he venido un fin de semana.
- Bueno, pues entonces diríjase a la oficina de turismo más cercana de su cuarto de Moncayo y allí le informarán, aquí ofrecemos mucho más- y me despedí entristecida por no poder ayudarle.

Lo que no le dije es que la oficina más cercana está como poco a unos 15 kilómetros. Además, en un fin de semana se iba a perder muchos de los encantos de su cuarto de kilo, pero no le habían vendido otra cosa donde quiera que fuese.

En la Sierra del Moncayo está la cima más alta de las provincias de Soria y Zaragoza pero su imponente perfil destaca, también, en las vecinas Navarra y La Rioja. Es una pena que su territorio y poderoso influjo se vea limitado por fronteras y rayas invisibles provinciales e incluso comarcales. En cierta manera, han partido y repartido una montaña de una enorme riqueza paisajística, cultural y natural que se puede apreciar mucho mejor en su conjunto. En la humildad de sus pequeños pueblos está su grandeza, sin menospreciar a las bellas ciudades de Agreda, Tarazona, Borja, Illueca y Tudela, capitales de comarcas diferentes, y únicos lugares donde encontrarás oficinas de turismo.

No dejes que te encajonen, conoce sus mil caras y mucho más. El territorio Moncayo se extiende a los pies de la montaña hasta donde se pierde el horizonte y más allá.

Aviso: Cualquier parecido de este dialogo inventado con la realidad es mera coincidencia.

 


Baja el sol en un cielo sin límites, infinito como mi Moncayo.

jueves, 20 de octubre de 2011

IX Jornadas Micológicas de Pomer



La asociación “Amigos de Pomer” ha organizado para los días 29 y 30 de octubre la novena edición de las jornadas micológicas de la localidad.

Las jornadas darán comienzo el sábado, 29 de octubre, con una salida guiada al campo en grupo para la recolección de especies. Será a las 9.00 horas. Por la tarde, hacia 16.00 horas, se realizará una clasificación de setas con explicación de la metodología para la identificación de las especies.
Al día siguiente, el domingo, se llevará a cabo una charla proyección bajo el titulo “Las setas, peligros de una afición”, será a las 11.00 horas. A mediodía, entorno a las 14.00 horas, se ha organizado una comida degustación.

Las jornadas micológicas de Pomer están patrocinadas por la empresa Coremosa Energías Renovables S.A


Pomer en el programa "Pequeños pero no invisibles"

 
También te puede interesar:

  • San Martín de la Virgen de Moncayo: Otoño Micológico. (del 22 de octubre al 6 de noviembre)
  • miércoles, 19 de octubre de 2011

    Setas de Otoño

    ¿Hay setas en el Moncayo? ¡Pues claro que hay setas! Aquí tenéis las pruebas, recolectadas por nuestra cámara el pasado fin de semana.

    ¡¡Cuidadín!! La Amanita Muscarea es muy bonita pero tóxica,  te castigarán los gnomos si osas cogerlas:

    Amanistas Muscareas


    En un pequeño tronco encontramos a estas dos:

    Clitocybe Nebularis (tengo que reconocer que me lo han chivado)

    Nunca arrancamos las setas, como no entendemos nos limitamos a fotografiarlas, esta tan curiosa la encontramos en el suelo:

    What's your name, maja? Mmm, creo que sólo hablan latín ;-)


    Otra con un bonito color:

    ¿...?



    Uf, esta era muy grande:

    ¿...?


    Míralas que majicas, de reunión:

    Ni idea del nombre, pero prometemos aprender...



    Estas estaban escondidicas pero las pillamos igual:

    ¿...?


    Y por último, como diría mi amigo Felix, os dejo un aperitivo de otoño: hayas de oro y acebos con rubies.

    Haya y Acebo.


    Seguiremos buscando, el fin de semana que viene, pero esta vez las cogeremos para llevarlas a las jornadas micológicas de San Martín, aunque basta que busquemos de propio para que no encontremos ¡ni una!






    domingo, 16 de octubre de 2011

    La Hoya de la Mora Encantada.

    Hoya de la Mora Encantada.

    Cuenta la leyenda que una hermosa sarracena se enamoró de un apuesto cristiano en un "pueblico" del Moncayo, llamado Bulbuente. El padre de la bella mora intentó impedir de todas las maneras posibles aquella relación, pero la fuerza de aquel amor era tan grande que ni con sus poderes de hechicero pudo romperlo, no quedándole más remedio que transformar a su hija en una losa de piedra. Al parecer, la losa encantada aún existe en una grandiosa dolina, cercana a este pueblo de la comarca del Campo de Borja.

    Fuimos a buscar a la pobre mora a este mágico lugar y, aunque no supimos distinguir cual de las rocas sería, quedamos maravillados con la grandiosidad de esta hoya escondida en el paraje conocido como "La Mora Encantada". Se trata de una enorme dolina, de tipo aluvial, que tiene forma de embudo debido al hundimiento del terreno, por la disolución de las capas calcáreas inferiores.

    Pero tienes que saber, que las leyendas varían y se transforman gracias a la imaginación y a las aportaciones de la gente que las trasmite; por este motivo, otros cuentan que no fue un moro sino una mora enamorada la que encantó este terreno. Al parecer, en aquel lugar, había unos cerros a los que esta mujer subía para ver la llegada de su amado; hasta que un día, tras un fuerte desengaño o ataque de celos, dejó de esperarle y convirtió el monte en pozo.

    No son las únicas historias que explican el nombre de esta dolina, los hay que se dejan de encantamientos y cuentan que el nombre es debido a otra mora a la que perdió la curiosidad. Dicen... que la sima era un antiguo teatro romano y que en una de sus cuevas existía un pozo que se comunicaba con la torre del castillo musulmán (hoy anexa al castillo palacio de los Abades de Veruela). La cotilla mora intentó comprobarlo, el caso es que se la vio entrar pero nunca salir, por ello cuentan que el fantasma de la pobre mujer aún vaga por sus túneles, otros añaden que incluso custodia un tesoro escondido.

    Cueva en una de las paredes de la hoya.


    Uf, muy "científico" no es, pero resulta apasionante la cantidad de historias que ha generado este lugar y que sigue generando. Es cierto, que hay una cueva en una de las paredes y pequeños agujeros en los alrededores de la sima, que pueden tener su explicación en que cerca de allí existió un pueblo medieval cuyos habitantes guardaban el grano en silos excavados en la roca.


    Uno de los hoyos de los alrededores de la sima.


    Si te apetece conocer el pozo o sima de la Mora Encantada, sólo tienes que tomar el camino agrícola que comienza al final de la pista asfaltada que lleva al cementerio de Bulbuente. A unos 400 metros, llegarás a un cruce de caminos, la sima está tras el cerro de la izquierda, de los dos que verás justo enfrente. Espero que te guste tanto como a mí, una gran extensión de almendros rodean la hoya y al fondo el Moncayo escondía el sol cuando partíamos de allí.

    Almendros en el Campo de Borja (Bulbuente)

    También te puede interesar:
    - Pyrene y el Pozo de los Aines >>
    - Por las Serranías del Moncayo >>
    - Bulbuente, ¡buena gente! >>
    - La ruta de la Garnacha: Ambel-Bulbuente >>



    miércoles, 5 de octubre de 2011

    La fuente de los huevos podridos.


    Había oído hablar yo de esta fuente y no quería irme de Agreda sin olerla. Sí, has leído bien, sin olerla porque su olor a huevos podridos le ha dado su nombre y  fama, aparte de sus excelentes propiedades. Su fuerte olor es debido a la presencia de un gas llamado sulfuro de hidrógeno disuelto en el agua, lo que le da ese característico olor aunque su sabor no es desagradable, lo único que luego el gas por algún sitio tiene que salir... Como curiosidad, decir que los niños solían tirar en su interior monedas de cobre para recogerlas luego blancas y que se haya canalizada desde 1948 aunque su aspecto exterior parece más reciente.

    Se encuentra en el paradisiaco Paseo de la Dehesa de Ágreda, un lugar maravilloso que te mostraré en breve. Yo la hubiera llamado la "Fuente de la Belleza" porque el "aroma" no es para tanto y su agua es muy útil para curar los granos, ezcemas y demás afecciones de la piel, tanto el agua como el sedimento que deja su componente sulfuroso te ayudan a mantener un cutis envidiable y seguramente la bella bruja Dorotea volaría allí desde Trasmoz a recogerla, vamos pienso yo.

    Sus características terapéuticas, según allí rezaba un cartel informativo, son las siguientes:

    "Las principales acciones terapeúticas de estas aguas mineromedicinales, académicamente denominadas sulfuradas o sulfhídricas son: antirreumáticas, antialérgicas, desintoxicantes, antiflogísticas, antiácida, antiinflamantorias. Utilizándosse en afecciones reumatológicas, de la piel, de las vías respiratorias y otorrinolaringológicas, odontoestomatológicas, procesos ginecológicos y otros. La administración del agua puede ser por vía oral, inhalatoria y tópica"

    Amén.

    martes, 4 de octubre de 2011

    Ruta de la Garnacha: Ambel-Bulbuente (PR-Z 181)

    Moncayo

    Aprovecharemos que empieza a hacer menos calor para pasearnos por el valle del río Huecha. En los últimos meses se han ido señalizando los diferentes caminos que unen los pueblos de la Comarca de Campo de Borja, un trabajo excelente en mi opinión. Completamos el primer tramo del PR-Z 181 y al azar elegimos Ambel como punto de partida para llegar hasta Bulbuente, es final de agosto y aún hace demasiado calor para andar por estos caminos pero continuaremos completando tramos durante el otoño. Se trata de un paisaje domesticado por el hombre, aunque sometido a los caprichos de nuestra montaña mágica que no nos quita ojo al fondo del valle. Huertas, maizales, almendros, olivos y por supuesto mucha garnacha a los lados del camino, "crucificada" en las modernas parras americanas o salvaje en el monte, y también viña de piedra que da extraordinarios caldos.

    Viña de monte.

    El camino no tiene perdida, salimos de Ambel por la C/Arrabal y seguimos la señalización hasta llegar al vecino Bulbuente. Curiosas bodegas son las de Ambel, algunas parecen hablar y contarnos la lenta agonía de su abandono.

    Bodega de Ambel.

    La huerta de Ambel se ve bastante cuidada y ricos tomates cuelgan de sus matas encañadas. En la pista asfaltada que se dirige a Alcalá de Moncayo, tomaremos el desvío que nos acercará hasta Bulbuente. Todo allí forma en linea bajo las directrices del amo de las tierras, un ejército de almendros y olivos vigila las viñas rebosantes de uva. Los maizales agitan sus puntas doradas llamando nuestra atención pero nosotros continuamos bajo el fuerte sol de finales de agosto. De vez en cuando, echamos la vista atrás para contemplar el gallardo porte del pueblecito desde el que partimos y que cada vez se va haciendo más pequeño en el horizonte.

    Maizal en Ambel.

    Ya cerca de Bulbuente, pasaremos junto a un pinar y al otro lado de la cañada divisaremos el edificio de una antigua abejera. Silvestres coscojares resisten a los lados del camino, sus bellotas seguramente alimentarían al ganado cuando lo había. Estamos caminando por un supermercado natural del que se aprovecha hasta el último metro cuadrado de tierra, incluso en los poco pinos que seguro esconden caza (podemos comprobarlo por el rastro de cartuchos que han abandonado cazadores poco nobles con la naturaleza).

    Llegamos al cauce seco del Huecha, el agua se refugia del calor y corre subterránea en algunos de sus tramos. Las huechadas de primavera la harán aflorar y rodarán de nuevo sus cantos cuando el Moncayo mande sus aguas acumuladas en las cumbres nevadas durante el invierno.

    Juncos en flor.

    Las moras compiten en racimos con el viñedo aprovechando la humedad de acequias y balsas. Bellísimos juncos en flor sobresalen en una balsa cercana. Allí nos quedaríamos contemplándolos bajo la sombra de un árbol pero ya asoma Bulbuente a lo lejos y en unas pocas zancadas atravesamos el pueblo, parando a descansar en su frondoso parque y a refrescarnos con uno de los 20 caños de su curiosa fuente, y que no te parezcan muchos porque antes de su restauración he leído que tenía ¡¡40!!.

    Fuente de los veinte caños (Bulbuente)

    Tenemos que volver, sólo queríamos dar un pequeño paseo pero antes tocamos la señal de Malejan, nuestro próximo destino de la ruta.

    ¡Ala venga! ¿A qué esperas? ¡Dale al play!



    También te puede interesar:
    - Presentación de la Ruta de la Garnacha >>
    - Por las Serranías del Moncayo >>
    - Bulbuente, ¡buena gente! >>
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