lunes, 28 de noviembre de 2011

Visitas particulares en el Parque Arqueológico de Burren

El Parque Arqueológico de Burren en Fréscano (Campo de Borja) te invita a participar en las visitas guiadas para particulares realizadas en octubre-noviembre-diciembre. ¡No te las puedes perder!:

Si deseas visitar el parque acompañado de arqueólogos-guías, y cuentas con un grupo inferior a quince miembros, apúntate a alguna de las bolsas de visitantes:


Ponemos en funcionamiento dos tipos de visita:


Particular con audioguía: Todos los sábados y domingos del año, previa cita (24 horas). La visita se desarrolla sin guía y da comienzo en el centro social de la localidad.

Bolsa de visitantes octubre-noviembre-diciembre: La visita se realizará con guía y comenzará a las 10.00 horas en el centro social de la localidad. Previa cita (24 horas). Se desarrollará los siguientes días:

Octubre:
  • 2 de octubre (Domingo)
  • 22 de octubre (Sábado)
Noviembre:
  • 6 de noviembre (Domingo)
  • 19 de noviembre (Sábado)
Diciembre:
  • 4 de diciembre (Domingo)
  • 24 de diciembre (Sábado)
*Las visitas guiadas en bolsa de visitantes tienen un coste de 5 euros por persona.
*Es importante traer calzado cómodo para la subida al mirador.

Las visitas para grupos de más de 15 miembros siguen abiertas todo el año.
Más información en NOTICIAS Y CONTACTO. WWW.BURREN.ES


Llama para concertar tu visita:
615610215 o en burrenfrescano@dpz.es




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- BURREN, Parque Arqueológico/Natural I Edad de Hierro (1ª parte) >>
- BURREN, Parque Arqueológico/Natural I Edad de Hierro (2ª parte) >>

    martes, 22 de noviembre de 2011

    Castillo rupestre y cuevas de los Fayos.

    Una enorme pared rocosa se alza sobre el pueblo de Los Fayos. En estos farallones, formados por conglomerados de areniscas, se abren varias cuevas que asoman sobre los tejados del pueblo.

    Cueva del Castillo de los Moros.

    La Cueva del Castillo de los Moros.

    La ausencia de una investigación arqueológica sistemática y la inexistencia de textos escritos hasta 1128, hace que sepamos poco sobre la antigua utilización de estas cuevas. Supondremos, entonces, que el nombre de la Cueva del Castillo de los Moros tiene algo que ver con los pobladores anteriores a la reconquista, aunque al contrario que en el resto de la comarca los primeros pobladores conocidos de los Fayos eran cristianos viejos, no mezclados con mozarabes. Se puede acceder a su interior por una pasarela que cruza el río Alto, acequia que cruza el pueblo en su parte alta. Su nombre y aspecto hace que muchos la confundan con el castillo medieval que había en otra de las cuevas, la más grande.

    Cueva del Castillo de los Moros (vista desde la carretera)

    Interior de la cueva.

    La cueva de Caco.

    El castillo medieval, del que sí tenemos conocimiento en documentos de principios del siglo XII, se encontraba en la mayor de estas cuevas, la que se conoce como la cueva de Caco. Este gigante mitológico, amigo de lo ajeno, la habitó primero o al menos eso cuentan. Dicen las gentes del lugar que allí escondió el ganado que robó al poderoso Hércules, otro gigante de la zona. Se agenció con 4 bueyes y 4 vacas a las que arrastró del rabo para que sus huellas engañaran a Hércules, cuando siguiera el rastro, pero el resto del ganado oyó y siguió los mugidos de una de las novillas robadas.  Cuando los dos colosos se encontraron, comenzó un fuerte combate por el que  fueron surgiendo los ríos y las montañas tal como se encuentran actualmente, el Moncayo fue la última piedra que Hércules puso encima del derrotado Caco. La leyenda tiene múltiples versiones, unos dicen que se chivó la hermana de Caco, también gigante y conocida como Caca, otros sitúan el lugar al otro lado del Moncayo, en Cueva de Agreda o Beraton y los hay que aseguran que Caco no murió en el combate. Y bueno, como verás, la tradición oral poco tiene que ver con la mitología griega y romana de las que surgieron estos personajes.

    Entrada a la cueva de Caco.

    Esta cueva-castillo es de grandes dimensiones (14,30 m de diámetro y 17 m de altura máxima). Puede visitarse pidiendo la llave en el bar del pueblo o en el Ayuntamiento (En el castillo de la Cueva de Caco). Queda poco de lo que fue castillo, únicamente parte del tapial, un aljibe y parte del canal con el que se recogía el agua. Desde su interior, se podía acceder a lo alto del risco, donde quedan los restos de dos torres desde las que se vigilaba el valle. Su situación fronteriza hizo que sus habitantes lo tuvieran que utilizar frecuentemente para protegerse. La entrada a la cueva-castillo estaba en alto,  siendo necesaria una escalera móvil para acceder a su interior, que podía ser retirada en caso de ataque.

    Castillo rupestre de los Fayos en la cueva de Caco.
    "La cueva se abre al exterior por un gran espacio de 18 m de alto y 5 m de ancho aproximadamente, en el que se instaló la puerta. Se cerraría con un muro de tapial sostenido por dos vigas travesañas de sección rectangular apoyadas en las paredes de la cueva, y con un basamento de mampostería sobre el que se abriría la puerta.

    La planta es circular, desarrollada en anillos de nivel ascendente desde la abertura al exterior, lo cual fue aprovechado para la instalación de varios pisos. [...] Para comunicación entre pisos se utilizaban escaleras de madera exentas. Había además contrafuertes de piedra, como se aprecia en un pequeño muro que actúa reforzando los cortes de la roca, realizado con pequeñas piedras.

    Otra de las oquedades excavadas en la roca se destinó a aljibe. Estaba recubierto de almagra y el agua se conducía por medio de un complejo sistema de canalización tallado en la roca. Comienza en lo alto de la peña, donde una zona en forma de embudo recoge el agua, se encauza por el canal y baja a lo largo de toda la roca hasta una zona próxima a la puerta del castillo, allí atraviesa la roca y entra en el interior a lo largo de la pared para caer en el aljibe.

    El hogar se localiza en un lateral de la cueva, en el extremo de uno de los pisos y cercano a la puerta, siendo todavía visible las huellas de hollín que recubren todo el techo de la cueva.

    Hay otra dependencia superior del castillo que se ubica en una prolongación lateral de la cueva. Está situada sobre un escalón en la roca (de 13,50 m de largo), totalmente abierto al exterior por lo que se construyó un muro de tapial para cerrarlo. El muro se abría con varias saeteras y serviría para vigilancia del exterior y defensa de la puerta del castillo. Esta dependencia cuenta con cuatro habitaciones, aprovechando cavidades naturales o excavadas en la roca, de pequeño tamaño (una media de 2,5 m de ancho)."

    "Un viaje a las fortificaciones medievales de Tarazona y el Moncayo."
    ALEJANDRA GUTIÉRREZ LÓPEZ. DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE ZARAGOZA

    Dependencia superior del castillo por la que se accedía a las torres defensivas.


    Otras cuevas:

    A lo largo de los mallos se abren también la cueva de los Callejones, camuflada entre las casas, y la cueva de las palomas o de las Lumbreras por la que discurre una antigua canalización arabe.

    En otra de las cuevas está situada la ermita de San Benito, ya habitada durante los siglos IX-X  por eremitas que se refugiaban del mundo terrenal en su interior. Hubo también un monasterio benedictino, dicen que el propio San Atilano tomó allí sus hábitos. La actual ermita es del siglo XVIII y está cubierta con media bóveda de roca y otra media de obra. Puede visitarse pidiendo la llave al vecino que la guarda.

    Acceso a la Ermita de San Benito.


    Ha sido numerosa la bibliografía consultada para escribir este entrada, porque numerosos también eran los errores encontrados en afirmaciones alegres de visitantes o personas que sólo hablan por referencias, e incluso en enciclopedias virtuales (el copia y pega está haciendo estragos). Por lo que si en algún momento hubiera incurrido en algún error, te agradecería me avises y nutras mis conocimientos sobre este "fantástico" pueblo y sus cuevas. Hemos paseado mucho por Los Fayos, otro día te cuento más cosas del pueblo y de sus alrededores, pues es una maravilla pasear por la ribera del Queiles a su paso por este lugar.

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    viernes, 18 de noviembre de 2011

    Historias de "El Caserón".



    Entré en el Caserón, como muchas otras veces, frenando el paso y camuflada entre la sombras. Miré a lo alto de su elegante escalera barroca y sentí como fluía el silencio que escapaba por la puerta principal, rompiéndose en pedazos con el ruido de la chiquillería que  jugaba fuera. No me decidía a subir por ellas y recorrer los pasillos de la planta superior, por los que durante siglos habían caminado personajes de diferentes épocas y clases sociales, que habían habitado las estancias de la hospedería. Finalmente, me decidí y subí las escaleras...


    Escalera barroca.


    El silencio y la antigüedad del edificio me producía un profundo respeto, el halo de misterio que envolvía el lugar amedrentaba a mi insaciable curiosidad. Me sentía como el invasor que pisa por primera vez el territorio a conquistar y recordé que el ejército francés ya lo había ocupado durante la guerra de la Independencia. También soldados italianos se habían instalado allí durante la guerra civil. Una vajilla metálica de los voluntarios del Real Ejército Italiano sigue en su cocina, expuesta junto a vajillas de la época. Seguramente comerían y se calentarían junto a su cadiera. Cuenta el santero, que los invasores gabachos utilizaban los mantos de la Virgen de Misericordia para protegerse del frío del invierno.


    Cocina aragonesa.

    Vajilla del ejército italiano.



    La Mater Misericordia, virgen encontrada en el claustro de la colegiata de Borja a mediados del s. XV, fue  trasladada a la ermita de Santa Eulalia en la Muela Alta de Borja, pasando a llamarse desde entonces Santuario de Misericordia. Hasta 1578 existía sólo la ermita y la casa del sacerdote, comenzado en esa fecha a construirse el Caserón, la portada, el patio, el cabildo viejo, la iglesia, además de la fuente redonda que hay en la plaza.


    Altar Mayor de estilo barroco.


    Sin ser sanatorio ni monasterio, éste siempre ha sido un lugar de sanación y recogimiento. El caserón fue hospedería para los romeros que allí se desplazaban a venerar a la Virgen, pero en época de epidemias también fue utilizado para aislar y sanar a los enfermos. Actualmente es propiedad de una fundación, estando subdividido en treinta y cinco pequeños apartamentos que se alquilan a familias que vienen a descansar a la Muela Alta. Por lo que tengo entendido, el alquiler es de por vida y se da preferencia a personas con escasos recursos económicos y problemas pulmonares. Tras la desamortización, el Santuario pasó a manos de la Fundación del Sancti Spiritus, presidida por el alcalde de Borja.


    Pasillos de la hospedería (planta baja)
    Pasillos de la hospedería (primera planta)


    Los aires y aguas de este monte resucitan a un muerto, milagros también atribuidos a la Virgen de Misericordia que dicen resucitó a un niño de Alfaro, protegió a otro de Ablitas y que comenzó su reguero de actos milagrosos ya en el traslado de la imagen al Santuario: cuentan que fue imposible mover la peana que la transportaría, hasta que un tullido se ofreció a hacerlo; el enfermo sanó en el acto desapareciendo también la fuerza que impedía el movimiento de la virgen.

    Los mantos de la Virgen se perdieron durante la Guerra de Independencia, a excepción de uno. Pero se hicieron otros que se prestaban a familias con enfermos, para tenerlos en sus casas y recobrar la salud de su pariente. Este verano, precisamente, se organizó durante las fiestas una exposición fotográfica de estos mantos.


    Iglesia del Santuario y exposición fotográfica de los mantos (agosto 2011)


    Con el tiempo, familias pudientes de Zaragoza y otras provincias construyeron sus casas de veraneo alrededor del Caserón. Fue la mayor época de esplendor y alegría del Santuario de Misericordia, pues estas familias adineradas eran amigas de la fiesta y celebraban multitud de actividades culturales y festivas, llegándose a crear en 1917 una Asociación llamada “El Vertigo”, encargada de organizar estas fiestas. En la actualidad, el Santuario sigue siendo lugar de veraneo, pero con familias de todos los niveles económicos que han tomado el relevo y, a través de la Asociación de Vecinos Santuario de Misericordia, de nuevo organizan actividades de ocio y culturales de gran calidad, además de llevar a cabo con gran éxito las fiestas del Santuario que se celebran en Agosto y en las que disfruté muchísimo este verano.


    Fiestas del Santuario (agosto 2011)


    Mi familia veranea allí desde hace más de 15 años, conozco el lugar y lo recomiendo de corazón. Hubo quien lo comparó con el Paraíso siendo clérigo y conociendo de lo que hablaba (Padre Faci, 1739, “Aragón, Reyno de Cristo”). Bajo los altos pinos que lo rodean hay una eterna primavera y, como desde encima de una nube, se contempla el valle.


    La luz del Paraíso entra por la ventana.


    Podría contaros muchísimas historias y vivencias del Santuario, pero de momento no me extiendo más, tiraremos del hilo en próximos capítulos porque es poco el espacio cibernético que se le ha dedicado al lugar, del que muchos hablan sin conocerlo. He llegado a leer que es un monasterio y que los nombres de santos que tienen los apartamentos son los de los frailes que habitaron unas hipotéticas celdas. ¿Será que habrá que dedicarle más de un par de hojas en los libros de la comarca?


    La Plaza y el Caserón.


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    lunes, 14 de noviembre de 2011

    Acompáñame por el Hayedo de Peña Roya (S1-ruta circular)

    Hayedo de Peña Roya.

    Acompáñame, vamos a visitar uno de los hayedos más cautivadores del Moncayo, en su época más mágica.  Dame la mano, entramos en el hayedo de Peña Roya.

    Otoño, tras una semana de lluvias luce el sol en el Moncayo. Nos reunimos en La Corza con nuestro fraterno amigo Jesús y su encantadora esposa. Llevamos todo el verano esperando este momento, esperando el punto ideal de cocción del otoño en el hayedo. Tenemos muchas expectativas pero todavía no somos conscientes del maravilloso camino que nos espera, puedes imaginártelo bello pero nuestra montaña siempre logra sorprendernos.


    Parking y zona recreativa de la  Fuente del Sacristán.

    Subimos por la pista que lleva al Santuario hasta alcanzar el parking de la Fuente del Sacristán, allí dejamos los coches y comienza nuestro mágico camino. El sendero es circular y está señalizado, por lo que únicamente tenemos que seguir las señales; quizás avisarte que es más cómodo que lo hagas en el sentido contrario a  las agujas del reloj, para andar de bajada la fuerte pendiente que une la fuente con el Prado de Santa Lucía y poder disfrutar más descansado de su tramo más bello.

    Sotobosque del hayedo.

    Para ello, continúa subiendo por la carretera unos metros hasta la curva, donde seguiremos por la pista de tierra que en linea recta nos lleva hasta el barranco de Agramonte (o de Castilla en el otro lado de la Raya). Si nos sigues, sabrás que este verano estuvimos justo al otro lado, en el hayedo soriano, fantástico lugar que sé que gustó mucho. Pequeños riachuelos, mullido musgo y muchísimas setas bajo la sombra de estos elegantes árboles que apenas dejan crecer vegetación bajo sus ramas,  a excepción de altos ejemplares de acebo y colorido brezo en los claros del bosque. La fuente de Peña Roya embarra el camino, llegando ya al barranco que separa Aragón de Castilla. Desde el canchal de piedras que parte el hayedo en dos, podemos contemplar ambos horizontes.


    Vistas desde el Barranco de Agramonte o Castilla.


    El camino  gira bruscamente, subiendo suavemente en linea recta acercándonos de nuevo a la carretera, ahora ya sin asfaltar, por la que bajamos hasta llegar al Prado de Santa Lucía. Allí paramos a tomar un pequeño bocado y un buen trago de vino, junto a los restos de la ermita que da nombre al lugar. Un nuevo manantial calmará a los sedientos que prefieran refrescarse con agua pura y cristalina.

    Aunque tendremos que cruzarla varias veces, dejamos la pista y bajamos por un sendero que desciende hasta la fuente de la que partimos. A la derecha del camino  nos encontraremos con un abandonado nevero, que antaño era utilizado para proveer de hielo a los pueblos de alrededor.

    Nevero del Prado de Santa Lucía.

    Bajamos por un pinar y de vez en cuando una ventana se abre al valle, asomándonos a un precioso paisaje salpicado de pueblecitos y de los pequeños embalses que recogen las aguas del Moncayo. San Martín a la izquierda y de refilón las Landas, su embalse, también se ve el de Litago y más a la derecha los dos de Lituénigo. Parecieran pequeños espejos flotando en un mar de árboles.


    Al fondo, embalses de Lituénigo.

    Un poco más abajo, entramos de nuevo en las profundidades del hayedo. Este bosque de hayas es uno de los más meridionales de Aragón y se distribuye entre los 1200 y 1600 metros de altitud. Una mayor publiosidad y las nieblas que se agarran al Moncayo hacen que tenga la humedad necesaria para desarrollarse.

    Sus hojas parecen monedas de oro que cuelgan sobre nuestras cabezas y tintinean con el sol. Se tornarán rojizas en unas semanas y acabarán cayendo, formando parte del mullido colchón de hojas que nos recoje en los frecuentes resbalones de la pronunciada bajada.

    Hayedo de Peña Roya.

    Este tramo es bellísimo y es imposible no maravillarse e incluso emocionarse recorriéndolo. Apena terminarlo, aunque de nuevo te reciba el precioso entorno de la fuente del Sacristán, donde puedes reposar y rememorar el camino descansando en su zona recreativa y contemplando sus gigantescas hayas con el sonido del agua de fondo.

    Fuente del Sacristán.

    La buena compañía hizo que no realizara muchas fotos pero, como siempre pienso en mis encantados, aún pude fotografiar algún que otro rincón para poder compartirlo contigo y guiarte por este bosque encantado. Corre a conocerlo, antes de que el viento del invierno vuele sus colores otoñales y la luz de la cumbre nevada asome en sus ya desnudas ramas.


    lunes, 7 de noviembre de 2011

    Bécquer y la Luna.


    Me siento a los pies de la estatua y juntas contemplamos la luna. Pronto llegan las estrellas y recuerdo aquella vocecita de niño comparándolas con puntas de puñales colgando sobre nuestras cabezas, tan pequeño y ya poeta.

    Es noche de ánimas pero el cementerio, allá abajo, calla. Acurrucada me mimetizo en la sombra del poeta. Luces extrañas iluminan el castillo, quizás su último caballero recorra de nuevo sus salas. Espíritus de soldados templarios corren en la ladera, mientras en  Trasmoz los esqueletos asustan, bailan  y divierten a hordas de turistas que acuden a la llamada de la magia.

    Un rayo de luna me tienta a perseguirlo pero me freno y espero a la corza que asoma entre la alameda. Unos ojos verdes nos observan desde la montaña, pequeños seres malhumorados nos rodean y de un barranco cercano parece llegar volando una sombra en escoba. El viento trae el sonido de un órgano, me abrazo a la estatua del poeta y miro a la luna... silencio. Bajo la vista, ya estamos solos, los dos... frente a nuestra montaña.

    Leyenda: F. Relación de sucesos que tienen más de  tradicionales o maravillosos que de históricos y verdaderos.
    Diccionario de la  Real Academia.


    sábado, 5 de noviembre de 2011

    Especial Moncayo en Montañeros de Aragón.



    Nuestra segunda colaboración en el Boletín de Montañeros de Aragón a través del genial Alberto Martínez Embid, gran historiador de Hª del pireneismo y mejor persona si cabe.

    Tercer y último boletín, con el Moncayo como montaña invitada, con un anexo especial que recopila textos históricos y modernos sobre nuestra montaña preferida. El "Encanto del Moncayo" y nuestros mejores amigos no podían faltar en los numerosos textos que ha inspirado el Moncayo a lo largo de los siglos. Siglo XXI, los blogueros moncaínos toman la Red, he aquí los textos seleccionados:

    - HERRERA MANZANO, Rocío, “Desde el corazón: descubre mi Moncayo”, en: Encanto del Moncayo blogspot (pags 118-119).
    - ADIEGO SEVILLA, Ramiro, “El Salón Dorado y los Osos del Moncayo”, en: El Nido de Águilas del Moncayo blogspot (pags 120-121).
    - ADIEGO SEVILLA, Ramiro, “Del barranco de los Rincones al de los Ladrones”, en: El Nido de Águilas del Moncayo blogspot  (Pags. 122-123).
    - HERRERA MANZANO, Rocío, “Por las serranías del Moncayo: las Encinas Gemelas, el Ojo de Ambel y la peña Dorada”, en: Encanto del Moncayo blogspot (pags. 123-124).
    - ADIEGO SEVILLA, Ramiro, “Barranco de Valcongosto, la joya olvidada”, en: El Nido de Águilas del Moncayo blogspot, 2 de marzo de 2011. (pags. 125-126).
    - HERRERA MANZANO, Rocío, “Por las serranías del Moncayo: en las profundidades del bosque”, en: Encanto del Moncayo blogspot (pags. 126-127).
    - ALBERICIO, Sergio, “El Gendarme del Moncayo”, en: Encanto del Moncayo blogspot (pag. 128).
    - BONA LÓPEZ, Jesús Carlos, “A las seis de la mañana en la torre de la Catedral”, en: Encanto del Moncayo blogspot (pags. 128-130).
    - ADIEGO SEVILLA, Ramiro, “Nueva ascensión: Cabezo de la Atalaya”, en: El Nido de Águilas del Moncayo blogspot (pag. 130).

    Enlace recomendado: www.montanerosdearagon.org
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