viernes, 23 de marzo de 2012

Por el Barranco de Maderuela (circular).

Encinar de Maderuela

Andaron los Bécquer por este valle dejando pistas de los secretos que encerraba. Las seguimos y encontramos valiosos tesoros que no todo el mundo sabría valorar, aún así, permíteme que no te descubra todos pues debo protegerlos.

Ya andar por el  extenso y salvaje encinar de Maderuela es un privilegio que pocos disfrutan, los coches pasan de largo camino a la naturaleza masticada. Esto hace que sus senderos estén siendo reconquistados por la vegetación y los habitantes del bosque. Desgraciadamente, en este cuento hay también malvados cazadores que usan de las malas artes para atrapar a los grandes animales que viven allí: junto al camino vimos trapos impregnados con gasoil para atraer al jabalí. Son ya demasiadas veces las que hemos coincidido con hombres equipados con sus rifles y sus colores fluorescentes en la ropa (para no dispararse entre ellos), ilegalmente cerca de los caminos.

En fin, corramos un tupido velo y comencemos este sendero. Es un pequeño paseo de unos 5 kilómetros que creíamos no tendría grandes complicaciones...

Esta ruta circular comienza en el kilómetro 2,5 de la carretera que une el Monasterio de Veruela con el Parque Natural, en el término de Vera de Moncayo. Dejaremos el coche en un pequeño descampado a la izquierda de la carretera, el sendero comienza unos metros antes, paralelo al barranco del Prado. Enseguida llegaremos a la fuente de Maderuela, sin agua...

Fuente de Maderuela


Estamos en un Lugar declarado de Interés Comunitario (LIC) por su valiosa vegetación, su estado de conservación y por ser refugio de grandes y pequeños animales. En este tupido encinar se esconden corzos y jabalíes y vuelan un gran número de aves que vigilan a los que osan entrar en sus dominios. Osados somos, ya que no va a ser fácil atravesarlo. No te recomiendo recorrerlo con niños ya que actualmente la vegetación impide el paso en numerosas ocasiones y hay que apartarla con los bastones sufriendo, aún así, más de un pinchazo. Espero que no dejen que se pierdan estos caminos.

Impresionantes encinas, mezcladas con algún quejigo.


Tras parar a fotografiar unas enorme encinas al lado de un edificio abandonado, continuamos por la pista tomando siempre los ramales de la derecha. Este primer tramo termina en el cruce con el GR-90, por el que llegamos de nuevo a la carretera, la cruzamos y unos metros más adelante seguimos el camino que paralelo a la carretera nos retornará al punto de partida, pasando antes por las cuevas de Maderuela. Hay varios caminos que pueden confundirnos, tenemos que tomar siempre el de la derecha.

Desde este punto podemos completar unas bellas vistas del Moncayo nevado y los almendros en flor adornan el camino a Litago que vemos a lo lejos. Tras una pequeña parada entramos en el encinar de nuevo.

Moncayo nevado (marzo 2012)

De pronto, un cartel nos deja paralizados por unos momentos, PELIGRO COLMENAS, avisa. Oímos el zumbido y pronto vemos las colmenas. Dudamos, miramos atrás pero no... con paso rápido y casi sin respirar las pasamos de largo sin imaginar lo que nos espera más adelante. El camino se va complicando, el bosque protege sus secretos y nos bloquea  con zarzas y aliagas que nos arrancan más de un "¡Ay!"  y más de diez también. Hace tiempo que nadie pasa por allí pero sabemos que los hermanos Bécquer lo hicieron, al fondo reconocemos la peña Falcon que aparece en un dibujo de Valeriano. Éste es un magnífico mirador del encinar de Maderuela.

Una de las entradas de la cueva de Maderuela.


Entre pinchazo y pinchazo llegamos a las cuevas, situadas en una finca de propiedad privada, la pista de tierra ya libre de vegetación nos devolverá a la carretera, a unos metros de donde dejamos el coche. Pero antes de irnos paramos a saludar a los propietarios de las cuevas que hemos conocido en los mundos virtuales en los que el "Encanto del Moncayo" suele navegar. Ellos ya conocen los secretos de este bosque y nos cuentan muchos otros; pero sólo el que ama, valora y respeta de verdad el Moncayo, podrá conocerlos. Te aviso que son pocos los elegidos.



"Roldar" el Huevo

TRASMOZ, 21 de abril de 2012

"Las personas mayores de Trasmoz nos han dicho que , cuando ellos eran niños, en el día de San Jorge existía la costumbre, al salir de la escuela por la tarde, de dirigirse a las eras cercanas al pueblo llevando consigo algún huevo cocido para hacerlo "roldar".

El juego era muy sencillo. Consistía en dejar el huevo cocido en el suelo junto con el de otros chicos y empujarlos por el terreno a fin de que diesen vueltas.

Cuando a fuerza de girar y girar el huevo la cáscara quedaba pelada, se limpiaba un poco y, en ese momento se sentaban todos juntos a merendarlos. Esto era una gran fiesta para los chavales.


Esta tradición , junto a las “culecas”, sigue arraigada en algunos pueblos de la Comarca de Tarazona y el Moncayo."
23 de abril

PROGRAMA:
  • Desde las 11,30 horas, podremos disfrutar de los juegos tradicionales, volver a la infancia de muchos y descubrimiento para otros.
  •  A las 17 horas decoración de los huevos. ( Ambas cosas estarán en el recinto del bar).
  • A las 18,30 horas todos a roldar el huevo a las eras.
  • Sobre las 19,30 horas se podrá disfrutar en el salón polivalente de una pelicula infantil.
  • A las 21 horas todos a merendar. (Bocadillo y refresco 4€.).


domingo, 18 de marzo de 2012

CALCENADA 2012: Dale la vuelta al Moncayo.


CALCENADA 2012: Dale la vuelta al Moncayo.
3 y 4 de agosto

TÚ ELIGES:

-ANDANDO, Calcena-Calcena 104 km, Litago-Calcena 40 km ó Talamantes-Calcena 20 km.
-CORRIENDO, Calcena-Calcena 104 km, Litago-Calcena 40 km ó Talamantes-Calcena 20 km.
-A CABALLO, Calcena-Calcena 104 km.
-EN BICICLETA, Calcena-Calcena 104 km.

SALIDAS:

-Andando, corriendo y a caballo 104 km, viernes 3 de agosto de 2012. 18:00 h.
-En bicicleta 104 km, sábado 4 de agosto de 2012. 08:00 h.
-Andando y corriendo 40 km y 20 km, sábado 4 de agosto de 2012. 08:00 h.

INSCRIPCIÓNES: Proximamente, en www.calcenada.com/calcenada.php

MAS INFORMACIÓN: en el Tlfn. SOLO TARDES 686205382

ES UNA ACTIVIDAD DEPORTIVA NO COMPETITIVA

miércoles, 14 de marzo de 2012

Acondicionamiento e inauguración del Cañón del río Val.

Puerta árabe del agua (Ágreda). Mirando al valle.

Desde el ayuntamiento de Ágreda nos invitan a la inauguración de un fantástico sendero que recorrerá el encajonado cañón del río Val, invitación que con permiso de su alcalde extendemos a todos nuestros encantados:

"Les escribimos desde el Ayuntamiento de Ágreda (Soria), para ponerles en conocimiento del acondicionamiento del Cañón del río Val en Ágreda y de su pronta inauguración, el Sábado Santo 7 de Abril, para la cual sirva la presente carta de invitación para usted, sus familiares, conocidos y amigos.

El río Queiles-Val nace en los Ojillos del parque de la Dehesa de Ágreda, cruza toda la Villa, y a su salida se empieza a encajonar en los parajes a veces idílicos del Soto, Santa Lucía y el Aguillo, dejando una pequeña superficie para el cultivo de las huertas, pero al llegar al Cañón del Val, las paredes se estrechan tanto que solo la hilera de chopos y los senderistas tienen cabida.

En su discurrir podemos adentrarnos en un mundo interior de flora y fauna, entre profundos cortados, donde destacan la presencia de aves rupícolas como el alimoche, el buitre leonado, el águila real y el águila perdicera.

Gracias a la colocación de pasarelas y a la construcción de escalinatas, ahora se hace transitable todo el recorrido desde Ágreda y a lo largo de casi ocho kilómetros a través del sendero señalizado como PR-SO-20.

Nos gustaría disfrutar de este magnífico sendero en su compañia en el día de su inauguración, Sábado Santo 7 de Abril a las 10 horas.

Información e inscripciones en el tel. 976 64 7188 o en medioambiente@aytoagreda.com

Un cordial saludo y hasta pronto,

En Ágreda, a 14 de Marzo de 2012

EL ALCALDE

Fdo.: Jesús Manuel Alonso Jiménez"


Cañón del río Val y Pozo de las Truchas.

lunes, 12 de marzo de 2012

Circular: Por el encinar de Valdeabeja.

Encinar y sierra del Moncayo

Esperando a la primavera nos refugiamos en los encinares del somontano del Moncayo, aunque sin poder desviar la mirada de las cumbres nevadas. Estos días hemos recorrido varios de ellos pero hoy te llevamos a dar una vuelta por un encinar que conocemos bien, pues arropa y protege Villa Encanto, se trata del encinar de Valdeabeja.

Alcalá de Moncayo


Comenzamos desde Alcalá de Moncayo, rodeado de almendros que timidamente comienzan a florecer. Cruzamos el pueblo por su calle principal, pasando el lavadero y un pequeño deposito de agua, hasta llegar al encinar que bordearemos tomando el GR-260 dirección a Talamantes, pasando de largo el desvío a la urbanización Villacumbres. Las peñas de Herrera ejercen su poderoso magnetismo al fondo del barranco, sin conseguir que olvidemos fijarnos en los muchos encantos del camino: como el muérdago formando pompones en los almendros abandonados, el crujir de ramas en el interior del bosque, donde seguro viven animales salvajes, y los verdes campos de cereal en las cañadas que cruzan el encinar. Las abejas, que seguramente tendrán mucho que ver con el nombre de Valdeabeja, visitan los romeros en flor. Son ricas y variadas las mieles que por aquí se encuentran y que podrás comprar a los mieleros de los pueblos de esta zona.

¡A la rica miel de romero!


Muy pronto nos adentramos en la zona más espesa del encinar, pero siempre con la sierra asomando por encima de las ramas. En los claros del bosque resisten pequeñas bordas o parideras, en ocasiones acompañadas de charcas que los animales utilizan como abrevaderos y donde el cielo se mira.


Charca para el ganado.

Al llegar al cruce con el GR-90 abandonamos la pista para seguir las señales de este otro sendero de gran recorrido que se dirige hacia Añón de Moncayo. Pasaremos junto a un vallado para ganado y una nueva charca en su interior a la que nos asomamos para contemplar la simetría de cielo, montaña y agua. Continuamos el camino que en breve se desvía a la derecha adentrándose en el encinar, encontraremos la marca del GR  asomando como un telescopio en el interior de una balsa que rellena un riachuelo que baja de la montaña. Antes de desviarnos, andamos unos metros para conocer las grandes parideras de Lestosa y las mas antiguas de Valdeavellano junto al barranco del mismo nombre, también conocido como Barranco de los Moros.


Barranco de Valdeavellano o de los Moros.


El camino por el encinar se hace monótono, a poco más de 300 metros nos espera un nuevo cruce que  nos hace girar a la derecha. En la siguiente bifurcación será el camino de la izquierda el que tendremos que tomar. Seguiremos las marcas rojas y blancas del GR hasta cruzarnos con una nueva pista que nos retornará al pueblo por la derecha, pasando antes por una urbanización de chalets.

Encinar de Valdeabeja.


Pronto llegaremos de nuevo al bonito pueblo de Alcalá, un excelente mirador desde el que podremos echar un último vistazo al imponente y omnipresente Moncayo, nevado estos últimos días del invierno. Es un bonito paseo de unos 10 km de longitud, apto para todas las edades, que te mostramos en el siguiente vídeo:


jueves, 8 de marzo de 2012

Nueva exposición del C.I. de Agramonte.


Ya te comenté que el Centro de interpretación del Parque Natural del Moncayo de Agramonte andaba medio desmontado, varios meses, por cambio de exposición. Finalmente, parece haberse terminado la "faraónica" obra y ya se puede visitar la nueva exposición. En ella, han desaparecido por completo los antiguos expositores (excepto la maqueta del parque), siendo sustituidos por otros dirigidos casi exclusivamente a niños, sólo les ha quedado por poner un tobogán con bolas de colores. También se ha ampliado el espacio, utilizando la sala anexa, donde vuelan grandes rapaces por encima de las cabezas de los niños que salvan a los animalitos del bosque de sus garras, colocándolos en sus habitats correspondientes. ¿Qué quieres que te diga? A mi chico le encantó.




Meter la nariz en un tronco y la mano en las profundidades del bosque también es algo que a los niños les chifla. El panel donde tenían que colocar los muchos y variados tipos de bosques que puedes encontrar en las laderas y somontano era caótico, colocar los arbolitos de la misma especie en fila es muy soso y aburrido, mucho mejor mezcladitos para dar color.

Eché de menos el anterior panel, donde de un sólo vistazo podías hacerte una idea de la variedad de bosques, junto a la explicación de porqué la privilegiada posición del macizo moncaíno hace que tenga representación de árboles propios del norte, tan cerca de bosques mediterraneos. La situación y la altitud de esta montaña hacen que los vientos húmedos procedientes del norte choquen con ella ascendiendo por sus laderas. Al ascender la presión atmosférica y la temperatura disminuye, lo que hace que la humedad se condense formando nubes y nieblas que propician vegetaciones más propias del norte de Europa como los hayedos, abedulares y robledales.


La humedad del ambiente hace que este sea un paraíso para las setas, teniendo incluso una especie autóctona, la Hygrocybe monscaiensis, muy espectacular y difícil de encontrar que no estaba representada en la maqueta micológica.

No sé, teniendo espacio podría haberse combinado la antigua y la nueva exposición, con vistas siempre a mejorar y con el tiempo seguir ampliando dando un mayor protagonismo a los pequeños insectos y a las muchas especies vegetales que crecen bajo estos hermosos bosques. En mi humilde opinión, el cambio ha sido poco ambicioso y a mí personalmente me resultaba más instructiva y de mayor calidad, tanto en contenidos como en materiales, la exposición anterior. Pero como siempre digo: "para gustos están los colores". Y si a ti te gusta, a mí me encanta.


Calendario y Horarios:

Otoño - invierno: fines de semana y festivos, de 10 a 14 h. y 15 a 18 h.
Primavera - verano: fines de semana y festivos de 10 a 14 h. y 15 a 19 h. Julio y Agosto abierto de Miércoles a Domingo, 15 y 16 de Agosto Abierto.

miércoles, 7 de marzo de 2012

¿Y si el gigante despertara?


Hay noches en que el gigante gime bajo la montaña y espesas nubes negras corren a enjaular el valle temiendo su despertar. Todo se oscurece y tienes miedo de quedar encerrado junto a la bestia, no encuentras la salida y te cuesta respirar. Si despertara de su eterno sueño no tendrías escapatoria, el terror te paraliza y no te das cuenta de que sólo son nubes y el ruido del viento.

Es muy complicado no caer en el desencanto cuando hay tanto pánico alrededor, pero llega la mañana y los rayos del sol acarician las laderas, tranquilizando al mágico ser al que sólo oías roncar. Entonces, miras por la ventana y la naturaleza te regala un paisaje exclusivamente diseñado para ti, ¿cómo pude haber pensado en huir?  Son ciclos dicen...


domingo, 4 de marzo de 2012

Las parideras de Valdeavellano

Parideras de Valdeavellano, al fondo las Peñas de Herrera.


En Añón de Moncayo los pastores colocaban "una teja sobresaliendo de los muros de los corrales y con ayuda del cierzo, se provocaba un silbido, similar al aullido del lobo, si estos se encontraban cercanos, confundidos, aullarían y el pastor se aprestaría a la defensa de sus ovejas."
Vicente M. Chueca Yus
Etnografo

En nuestros paseos por el Moncayo nos encontramos con muchas de estas antiguas edificaciones conocidas en la zona como parideras, casi siempre en ruinas. En este caso nos ha sorprendido su gran tamaño y nos ha apenado sobremanera su abandono. Junto al GR-90 y muy cercanas a otros senderos de gran recorrido como el de la calcenada y el de la Veracruz, las parideras de Valdeavellano serían un buen sitio donde instalar un refugio recuperando los edificios que en otros tiempos albergaron ganado. Aunque lo excepcional y meritorio sería que recuperaran su antigua función y volvieran las ovejas u otro ganado porque, no muy lejos de allí, una granja de cerdos encierra hacinados a estos animales que podrían retozar por estos prados produciendo buenos jamones ibéricos alimentándose de la ricas bellotas del vecino encinar de Valdeabeja.


Las parideras surgieron por la necesidad de proteger al ganado de ovejas y cabras de los ataques de animales salvajes y de las inclemencias del tiempo. Su origen se achaca a que en ellas se encerraba, para parir, a las hembras preñadas, ya que el olor de la placenta atraía a lobos y zorros. Posteriormente, su uso se extendió a la guarda del ganado en sus cercados durante el invierno y para encerrarlo cuando el pastor no podía estar pendiente, protegiendo el crecimiento del cereal, en los campos vecinos, desde sus primeros brotes hasta la siega. La paridera también servía para acumular durante el invierno el estiercol del ganado que posteriormente  era empleado como fertilizante por los agricultores.

Se construían con materiales de la zona (piedras, ramas, tejas y maderos) y con técnicas tradicionales, transmitidas oralmente, que se remontan a la época romana. Su tamaño se ve condicionado por el número de reses que se guardaban en ellas. La mayoría constaba  de un corral con un tinado o cobertizo, así como de un espacio cerrado, denominado pajera, destinado a almacenar paja y grano. Las paredes están formadas por piedras sin labrar excepto en esquinas, puertas y ventanas donde se tallaban ligeramente ya que estas zonas soportan mayores fuerzas de empuje.



En la pared opuesta a la puerta de entrada del cercado se construyen las parideras, en sus paredes se abren pequeños huecos  del tamaño de las piedras que permanecen colocadas, cerrándolos, durante el invierno, para concentrar el calor de los animales en el interior, retirándolas durante la primavera y el verano para secar el estiércol acumulado en el suelo.


Cercanas a la parideras de Valdeavellano hay muchas otras, algunas más modernas pero que también parecen abandonadas. La declaración del Parque Natural del Moncayo ha limitado y condicionado a los pocos pastores que quedan, ya que dentro de sus límites no pueden pastar libremente: se exponen a multas si las reses comen plantas protegidas y nos aseguran que llevar al ganado a los pastos que la dirección del parque facilita, a la hora por ejemplo de limpiar un cortafuegos, supone trasladar a las reses demasiados lejos para el alimento obtenido, regresando a los corrales a veces con un peso inferior al que salieron. La ausencia del ganado también hace que especies vegetales anteriormente controladas por éste se apoderen del terreno, creciendo demasiado para que resulten comestibles a las reses cuando se les permite pastar en el lugar. Sería una lastima que hombre y naturaleza no encontraran el equilibrio necesario para mantener una convivencia satisfactoria y enriquecedora para ambos. El hombre condiciona a la montaña y la montaña al hombre, así ha sido siempre y es complicado cambiarlo sin que el equilibrio se rompa, quizás habría que aprender un poco más  de la sabiduría popular y de la tradición antes de que desaparezca.

Bibliografía:
Wikipedia
- "Moncayo y Aragón. Realidad Mágica". Vicente M. Chueca Yus
- Fuentes orales: Jesús María Sahun.

sábado, 3 de marzo de 2012

El Camino Templario de la Vera Cruz.


"En una época de leyenda un rey pidió un acto de fe y la FE se puso en Camino"

Cuenta la leyenda que, en las lejanas tierras murcianas, un rey moro llamado Abu Zeit tuvo la curiosidad de conocer a que se dedicaban sus prisioneros cristianos, y al descubrir que uno de ellos era sacerdote le pidió que realizara una Misa para conocer dicho ritual. Siendo necesarios los ornamentos de rigor, se mandaron a buscar a Cuenca, lugar de origen del cura, pero al iniciarse la Misa dieronse cuenta de que faltaba el más importante: La Cruz. Al instante, se produjo un enorme resplandor y  dos ángeles entraron con una cruz en las manos, que depositaron sobre el altar, pudiéndose así celebrarse la ceremonia.

Cuentan también que, en el momento de la Comunión, apareció con otro nuevo resplandor la imagen de Jesús. Estas milagrosas apariciones convencieron a Abu Zeit y a su pueblo de la verdadera FE, siendo convertido al cristianismo y bautizado por el sacerdote cristiano con el nombre de Vicente.

La cruz aparecida estaba hecha a partir de un fragmento de la verdadera Cruz , es decir, se hizo a partir de uno de los lignum crucis hallados por Santa Elena. Pero alejándonos de leyendas, se piensa que esta cruz patriarcal de origen bizantino, relicario con el lignum crucis en su interior, fue traída a Caravaca por los templarios, de hecho algunos cuentan que fue la primera cruz que tomaron como símbolo, siendo sustituida posteriormente por la cruz griega.

"…les fueron dado guardar la regla que les compuso el padre San Bernardo, el cual les señaló hábito propio, que fue un Manto blanco anchuroso grande y muy autorizado, sobre el cual en tiempo del Papa Eugenio Tercero, que era año mil ciento y quarenta y siete cosieron una cruz de paño roxo desta forma [dibujo de una cruz patriarcal muy similar a la de Caravaca], ques la mismo que hoy trahen los Canónigos del Santo Sepulcro de la ciudad de Calatayud, reyno de Aragón…"

Manuscrito del siglo XVIII, de la Biblioteca Nacional

El Camino de la Vera Cruz es una ruta medieval de peregrinaje que cruza la Comarca de Tarazona y el Moncayo y su trazado discurre por el mismo camino que habría seguido la astilla del Lignum Crucis en su llegada a Caravaca de la Cruz hace ocho siglos. Discurre por las comunidades de Navarra, Aragón, Castilla La Mancha y Valencia hasta llegar a la Región de Murcia pasando por los principales enclaves templarios de las zonas que atraviesa. Tiene su punto de partida en San Juan Pie de Puerto (Francia), compartiendo hasta la localidad navarra de Puente La Reina el mismo tramo con el Camino de Santiago que viene de Francia. Es a partir de Puente La Reina que la vía se bifurca en dos: el Camino de Santiago, por un lado, y, por otro, la ruta que discurre hasta tierras murcianas como Camino de la Vera Cruz. Hay quien asegura que el apostol Santiago llegó a la Península Ibérica desembarcando en Cartagena, siendo este el verdadero camino, pero no vamos a hacer caso a habladurías porque de hacerlo dudariamos de que este apostol algún día pisara territorio español.

Para el peregrino actual es difícil transitar por las vías principales, casi todas ellas convertidas en autovías. Por ello, aunque no sea exacta la coincidencia con la ruta histórica se utilizan otros senderos reconocidos y señalizados, por la gran cantidad de información que podemos obtener de ellos gracias a publicaciones, internet y los propios peregrinos o senderistas. El camino cruza la Sierra del Moncayo, coincidiendo en algún tramos con el GR-260 y el GR-90, por caminos antaño protegidos por caballeros templarios.