martes, 19 de junio de 2012

Trasmoz: Las Enramadas 2012


Trasmoz, 23 de junio del 2012
con Rondalla LOS AMIGOS DE TARAZONA.

Jota de Ronda:
22:00 Inicio del recorrido desde la Plaza España, pasando por las principales calles del pueblo.

Organiza:
Una vez más la Asociación Cultural "El Embrujo de Trasmoz" recupera una tradición aragonesa, en esta ocasión hablamos de "Las Enramadas". Antiguamente, en muchos pueblos de Aragon cuando los mozos rondaban a las mozas colocaban ramas con diferentes significados en los balcones, puertas y muros de sus casas.

Creo que era algo así: Si la rama era de chopo, era un mensaje positivo. Si era de higuera es que la moza era una despistada ("estaba en la higuera"). Si era de olivo "moza te olvido", si era de ciruelo "moza te quiero". Si no se llevaban bien, entonces le ponían alquitrán en la puerta, o barro o habas verdes, o huesos de burro u otro animal ("zancarrones"). Si el mozo colgaba una calabaza es que la moza prefería a otro y "le daba calabazas".

lunes, 18 de junio de 2012

Una planta muy moncaína: SAXIFRAGA MONCAYENSIS

Saxifraga Moncayensis (Catalogada en Aragón como de "Interés Especial")

Hay 440 especies de saxifraga, pero la Moncayensis es endémica del Moncayo y se encuentra CASI exclusivamente en el sistema ibérico. La palabra saxifraga viene del latín saxum, (piedra) y frangere, (romper, quebrar). Estas plantas se llaman así por su capacidad, según los antiguos, de romper las piedras con sus fuertes raíces. Se encuentra en canchales o pedreras situadas en zonas alpinas. Tenía muchísimas ganas de fotografiarla para ti y al fin lo he conseguido.

lunes, 4 de junio de 2012

Reunión de brujas con la Tía Luviges, noches con encanto en la Corza Blanca y de nuevo en Los Fayos.

La mariquita de la suerte.

Este sábado tuvimos reunión de brujas, entiéndase de brujas buenas, no vayamos a pensar mal. Vinieron hasta mi valle: Pilar, saltando el collado Negro que separa Añón y Talamantes, y Piedad, volando desde la otra cara del Moncayo y abandonando su bello valle del Manubles para visitar el de Morana. Pasear con ellas es sumamente instructivo y puedes ahorrarte mucho en médicos, pues conocen multitud de propiedades de las plantas que encontramos mismamente en los ribazos del camino.

Acompañadas por nuestros hechizados caballeros, acudimos a Añón de Moncayo a ver el tradicional salto de la tía Luviges, bruja más poderosa que nosotras pues para volar ni siquiera necesitaba escoba. La pobre voló un día desde lo alto del pueblo, cortado abajo, y casi sin despeinarse aterrizó intacta. Los añoneros dicen que esta buena señora no era bruja, sino inventora del paracaídas porque fueron sus acampanadas sayas las que la salvaron del tremendo golpe. Cada año se empeñan en tirarla de nuevo por el barranco, para comprobar el invento, mientras abajo la esperan los del pueblo para recogerla y llevarla a una gran fiesta que celebran en su honor. Bueno... en realidad es un muñeco lo que  tiran y... tengo que confesar que nosotras no somos brujas, pero nos encantaría serlo, y quien sabe si en un siglo cercano alguien cuente la historia de tres simpáticas y bellísimas brujas a las que se veía fotografiar hierbas en las riberas del Huecha.

La Tía Luviges ya a salvo (fotografía de Patricia Perez).


Nos fuimos de Añón al final de la tarde. Rayos y truenos nos persiguieron hasta nuestro siguiente destino, me esperaban en un conocido restaurante donde se iba a celebrar un gran evento. Se inauguraban las "Noches con encanto de la Corza Blanca" y los del Encanto del Moncayo no podíamos faltar. Mis compañeros de camino me acompañaban porque son parte de él, ya que gracias a ellos lleno muchas hojas en blanco. Iba a ser una gran fiesta con buena conversación, comida y música, todo ello regado con un inmejorable vino garnacha que daba nombre al coloquio en el que iba a participar. Tenía el honor de inaugurar el primero de los coloquios "Garnacha de noche" junto a la singular y encantadora Susana Azanza, de mermeladas Bubuh, y junto a Juan Ruiz, un gran señor que conoce mucha historia de estas tierras y al que me gustaría escuchar en un futuro mucho más tranquila que en esos momentos, ¡qué nervios!

Susana nos contó su bonita historia, crear siempre es maravilloso, sobre todo cuando sus creaciones son tan dulces como las originales mermeladas que fabrica en Trasmoz. Juan Ruiz, es encantador, y ¡cuánto sabe!, tienes que leer algunos de los artículos que escribe en prensa, seguro que aprendes mucho y si eres del Moncayo, te interesa conocer la riqueza cultural del lugar donde vives. En cuanto a lo que dije yo... pues... ya me contarás porque ya no lo recuerdo, hablo como escribo y escribo como hablo, osease sin pensarlo mucho y dejándome llevar, eso puede suponer meteduras de patas varias pero como luego no lo recuerdo pues no me preocupa demasiado. De todas maneras, estoy segura de que todos los asistentes llegamos a la misma conclusión, el Moncayo es una maravilla de lugar que hay que dar a conocer, con muchas posibilidades para el que quiera crear y emprender utilizando los recursos humanos, naturales y culturales que existen y que son necesarios para los que están ya aquí y para los que vengan.

Los fantásticos, extraordinarios e insuperables Alam Folk iban a armarla y lo
consiguieron, junto a los también insuperables: Curro Fatas, Una Pinta del Irlandes,
Leslie Dowdall, Jorge Berges, Despiera Mc Fly y muchos más...

Tras la opípara cena con productos moncaínos (en tierra de gigantes, platos de gigantes), la música se apoderó de la mágica noche. Grandes músicos del Moncayo y de tierras lejanas crearon una clima especial y nos hicieron disfrutar muchísimo.  No podría decirte cual me gustó mas porque estuvieron todos estupendos, a veces dudé de si al salir seguiría mi montaña allí o habríamos viajado a las tierras del norte de Europa. Brujas y druidas parecían haberse aliado con estos músicos para crear una atmósfera mágica, atemporal, separada del mundo. Jesús María Sahun, como anfitrión, y Curro Fatas, como gran maestro de ceremonias, enlazaron con cuerdas doradas y etéreas todo aquella magia y nos la regalaron a los asistentes en bandeja de plata con lazo de oro. Será difícil superar esta primera noche de inauguración pero estoy segura que tanto Jesús María como su equipo harán lo imposible por mejorarlo, por mi parte les deseo mucha suerte pues falta alegría nocturna y sitios donde divertirse en la noche moncaína.

Viendo que la suerte estaba de mi lado, el domingo por la mañana volví a los Fayos a resolver un par de cuentas pendientes, llevaba un tiempo queriendo entrar en la ermita de San Benito y también quería subir a los restos de las torres de vigilancia que había en los farallones que se levantan sobre el pueblo. Me acompañó mi amiga Piedad que siempre me había dicho querer conocer Los Fayos. Llovía, pero al llegar a este pueblo un pequeño movimiento de nariz y una abracadabra hizo que dejara de llover. Subimos los más de 300 escalones que llevan a las torres en un entorno precioso, donde crecían unas gigantescas plantas que parecían hinojo, su gran tamaño nos hizo dudarlo. La verdad es que rodeados de tanta belleza no se hizo duro subir ( y nooo, no contamos las escaleras pero Isabel Azalea me ha dicho que hay 324).

Subida a los restos de las torres de vigilancia en Los Fayos.


Enseñé este mitológico pueblo a mi amiga, sus cuevas donde habitaron gigantes, sus pintorescas calles y también su ermita-cueva que estaba ¡abierta!, jeje, reto superado. Eso sí, una puertecita cerrada con llave en el interior de la ermita parecía subir por un pasadizo al exterior, me dejó otra vez contrariada por no poder ir más allá.


Cueva-ermita de San Benito


Acabé el fin de semana, de nuevo en Añón, donde asistí a una magnifica conferencia que impartió el presidente del CESBOR, sobre la orden de San Juan, muy relacionada con el pueblo y con su castillo. Seguía a este señor a través del blog del centro de estudios y aunque a veces me costaba entender su gran sentido de humor, pude comprobar que ciertamente es un magnífico orador y ¡muy divertido! Estoy deseando volver a escucharle en otra ocasión. Esta conferencia supuso el cierre de las jornadas culturales que la Asociación la Fragua organizaba y cuyo acto central es el salto de la tía Luviges, con el que comenzaba este pequeño resumen de un gran fin de semana. En unos días suelto lastre y voy a estar más por el blog porque tengo muchas cosas  que enseñarte, así que vuelve pronto por aquí, ¡hasta entonces!