domingo, 24 de febrero de 2019

Aprendiendo de vinos en Bodegas Aragonesas de Fuendejalón

Enoturismo en Campo de Borja.




No recuerdo si te he comentado que he abierto una casa rural en Bulbuente, Campo de Borja. Pues sí, tras un periodo gestionando alojamientos de otros propietarios, además de Villa Encanto, decidí centrarme sólo en casas de mi propiedad. Y aunque sigo echando una mano a la propietaria de La Casita de Talamantes, de momento me planto con sólo dos:  Villa Encanto y Cuenta la Leyenda...

El caso es que en esta segunda casa recibimos a huéspedes interesados en el enoturismo debido a que Campo de Borja es tierra de buenos vinos. Mis conocimientos sobre el vino se resumen en me gusta/no me gusta, así que toca informarse y formarse porque aunque me habrás visto alguna vez colaborando en la organización y difusión de catas de vino, la verdad es que no tengo ni idea... Trabajar en ello no es lo mismo que sentarse en estas catas y disfrutar de la experiencia.

Por ello, estas semanas me voy de vinos y junto a unos amigos que entienden un poquitín más que yo iniciamos una ruta por las bodegas de la zona.  Comenzamos en Bodegas Aragonesas situada en la localidad zaragozana de Fuendejalón, así que reservamos una visita guiada para conocer sus instalaciones y probar alguno más de sus vinos.





Una vez allí, nos recibe Silvia que nos explica el trabajo en el campo y como seleccionan, controlan y miman las viñas que eligen para sus mejores vinos. Priman más la calidad que la cantidad y por ello en viñas seleccionadas no se paga por kilogramo de uva sino por superficie cultivada, para que al viticultor no le importe tener que clarear y dejar un número mínimo y adecuado de racimos que potencie el grado, sabor, aroma y color de los vinos que se elaboren con ellas.

Los vinos tintos de Bodegas Aragonesas de Campo de Borja se elaboran principalmente con la variedad Garnacha Tinta. La Garnacha de estos viñedos está considerada única en el mundo por su edad y la cantidad de cepas cultivadas.

Tras un ratico muy agradable con Silvia, llega Arancha que va a ser la encargada de guiarnos por las instalaciones de la bodega. Enseguida nos damos cuenta de que con esta nueva guía vamos a pasar una mañana muy interesante y divertida, porque es un verdadero encanto y ya sabes que yo de encantos entiendo un rato largo.

Arancha nos enseña y explica de manera amena el funcionamiento de las salas de depósitos y embotellado. Antes nos ha contado que la bodega tiene mucho interés en fomentar y mejorar las visitas enoturísticas, por lo que en futuras ampliaciones van a destinar espacios exclusivos para que los visitantes podamos aún conocer mejor el cultivo de las viñas y el proceso de elaboración del vino.





Al ser una bodega moderna que embotella vino de cooperativa no espero que me sorprendan sus instalaciones, al menos no tanto como pudiera quizás hacerlo una antigua bodega familiar pero me llevo una grata sorpresa cuando bajamos a su enorme bodega.  Allí cientos de toneles de roble acunan el vino que necesita su toque mágico, también esperan botellas con vinos que necesitan su tiempo para conseguir su máximo esplendor, pero es el forjado de hormigón del techo lo que llama mi atención, ya que imita formas mudéjares y Arancha nos hace saber que viene mucha gente a verlo. El edificio no es feo ya que está construido en ladrillo y en estilo aragonés, pero es la penumbra de esta gran sala subterránea y el gran número de toneles junto al original forjado, lo que activa el clic de "Tienes que contarlo".





Terminamos la visita con una cata de varios vinos en una amplia sala. Allí "al me gusta/no me gusta" añado un "¡me sorprende!", ya que probamos el vino blanco Solo Tiolico Moscatel que como inculta de vinos que soy esperaba dulce, descubriendo sin embargo un vino ácido con sabor a fruta verde que me encanta. Mi olfato sigue "atrofiado" por calificarlo de alguna manera suave... pero oye probamos el rosado de esta misma gama y sí,  el vino Solo Centifolia, ¡tiene aroma a petit suite! Arancha nos da a probar otros dos grandes vinos de la bodega que ya conocemos y apreciamos, pero allí mis sentidos gustativos y olfativos ya no dan más de si y me limito al "me gusta" (y mucho)... no sé si aprenderé algún día. El vino desata las lenguas y Arancha es tan maja que se nos pasa el tiempo volando, quizás la hayamos entretenido demasiado pero es un placer conocer a personas que viven con tanta pasión su trabajo. ¡Ah!¡lo olvidaba! Arancha con su paciencia y saber hacer me ha mostrado y demostrado lo diferente que es un vino cuando se toma a la temperatura adecuada, ¡nada que ver!






Una vez vivida esta experiencia me atrevo a calificarla como excelente y por supuesto la incluyo en cosas que no deber perderte cuando visites el territorio moncaíno del Campo de Borja. Seguiremos intentado conocer el resto de bodegas, ya que hemos tenido algún intento fallido pero no nos rendimos, queremos visitar todas, siempre hay una segunda oportunidad.

Si visitas Bodegas Aragonesas o alguna otra del territorio moncaíno, cuéntamelo. Me interesa mucho tu opinión, tengo taaanto que aprender y nos queda taaaanto por conocer.  ¡Hala pues!¡Nos leemos pronto!

¡Toma nota!

Bodegas Aragonesas
Ctra. Magallón, s/n, Fuendejalón (Zaragoza)

Tel. Reservas: 976 862 153
Web: www.bodegasaragonesas.com
Reservas: arancha@bodegasaragonesas.com
Horarios: De lunes a sábado de 09:00-13:00 hrs y 15:00-19:00 hrs.
Precio visita: 10.- euros (incluye estuche de vino).
Visita con degustación.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Kiborion, una experiencia de altura en la Catedral de Tarazona



Vengo a contarte algo que no te puedes perder, se trata una visita guiada por todo los alto. Sí, sí, vamos a tocar el cielo del Moncayo subiendo al cimborrio mudéjar y a los tejados de la Catedral de Tarazona.

Es una novedosa visita que ofrece la Fundación Tarazona Monumental de la mano de sus estupend@s guías y que tenía muchas ganas de realizar para poder confirmarte si valía la pena ir, ¡y ya lo creo que sí! Tanto a mí como a mis acompañantes nos encantó, aunque ibamos un poco asustados por que no la recomendaban para personas con vértigo y claustrofobia. Te cuento, en ningún momento sentimos peligro porque había vallas que impedían caerse. Lo de la claustrofobia es porque hay que subir por un par de escaleras de caracol, pero no muy diferentes a las de cualquier torre que hayas podido subir y bien diseñadas para hacerlo agarrados y con los escalones iluminados.




Poder ver el cimborrio tan de cerca, e incluso asomarte a una ventana y tener a tan solo unos metros las famosas grisallas que decoran su interior, es una experiencia que sólo puedes vivir en esta catedral y a la que han llamado KIBORION (cimborrio en griego). Además descubres como son las bóvedas en su parte superior, parecen tan sencillas en contraposición a su decoración interior, pero no lo son en absoluto.








Esta visita esconde otras sorpresas como descubrir la forma con la que consiguieron que el peso del cimborrio no aplastara y derrumbara la catedral, pudiendo abrirse de nuevo tras 30 años cerrada.

Nosotros tuvimos suerte con el tiempo ya que nos salió un día primaveral sin viento y pudimos ver incluso el Moncayo nevado con las nieves caídas la semana anterior.

Recomendaciones:

- Reserva con tiempo porque los grupos son reducidos.
- Lleva calzado cómodo.
- No olvides la cámara de fotos, desde arriba tienes una maravillosa vista del Moncayo y Tarazona.
- La visita no es accesible para niños menores de 6 años y para personas con movilidad reducida. Una pena pero no son lugares que se hicieran para ser visitados…




Las visitas duran media hora y aunque nosotros reservamos en la misma catedral unas horas antes, conviene reservar en el teléfono 976 64 02 71. El precio de la entrada son 3 euros y no incluye la visita al interior de la catedral.




Tras cerrar una etapa en la que he estado un poco despistada con otros temas, vuelvo a recorrer el Moncayo, porque esta pequeña gran montaña, y el amplio territorio que la rodea, aún esconde numerosos encantos que descubrir. Estoy un poco desentrenada y tengo a la montaña que me inspira "de morros" por no hacerle tanto caso últimamente pero nada grave que el cariño, la práctica y el empeño no solucionen. Por aquí estaré, ¡nos leemos!


Alójate con nosotros en:

- Villa Encanto
- Casa rural "Cuenta la Leyenda"