Desde mi ventana.

No me canso de mirar, es una imagen que quedó grabada en mi mente la primera vez que visité Villa Encanto. Era una luminosa tarde de verano pero una bruma difuminaba el paisaje, parecía un sueño...
Visité otras casas pero no podía olvidar aquella maravillosa vista, así que volvimos y decidimos no dejar escapar aquella oportunidad. Encantados estabamos y Villa Encanto la llamamos.
Ahora cuando estoy allí, no dejo que mi mente se nuble y me impida maravillarme con lo que veo a través de mi ventana. Nieve, llueva o brille el sol, el majestuoso Moncayo es maravilloso y cuida de nosotros.
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