Felicidad Moncaína.

Amanece en Moncayo


Se acaba enero y yo sin aparecer por aquí. Perdona el abandono, he necesitado un pequeño tiempo para sacudirme el desencanto de encima, se me había acumulado y pesaba demasiado. Una vez libre de fantasmas y espejismos continúo contándote mis cosas.

Ayer una gitana leía mi mano y me auguraba muchos éxitos, me contaba que la espera había terminado y que todo lo plantado iba a dar sus frutos. Me regaló una ramita de romero que debo quemar hoy a las 12 de la noche para que se me conceda un deseo. Habrá que hacerlo, ya sabes que creo en la magia.

Lo cierto es que ha habido muchos y bruscos cambios en mi vida, sobre todo en los dos últimos meses. He tomado decisiones difíciles, que ahora se muestran acertadas. Han sido unos años intensos, muy intensos, en los que he aprendido a enfrentarme a la tristeza, a la amargura, al miedo, a la rabia... ya no huyo. 

Me ha tocado apostar fuerte, dar un gran paso y he ganado. He apostado por mi.

Dejo cosas y personas atrás, no quería, me negaba a asumir que lo que parecía encanto no lo fuera. Lo material era un ancla que me impedía alcanzar mis sueños. En los personal, me he arrancado los puñales de la espalda y los he devuelto a los que los lanzaron diciéndoles con amabilidad: "Esto es suyo, gracias". Espero haber aprendido la lección y no volver a dejarme manipular. Cuando visitas mundos nuevos es fácil perderte, hasta que los recorres y los conoces. Afortunadamente, en ellos también he encontrado buenos amigos que no me han soltado de la mano.

Sigo creyendo en mi Moncayo y en las personas que lo habitan, no te vayas a pensar, es mi referencia, pero voy a ampliar horizontes, ya te iré poniendo al día. Imagino que habrás visto que publiqué y renové la web www.encantodelmoncayo.com. Estoy más que contenta, está recibiendo una media de mil visitas diarias y apenas he comenzado con ella, porque va a crecer y mucho.

He iniciado nuevas aventuras, ya te contaré, ya.  Aún no puedo decirte nada pero te vas a sorprender, o quizás no, sé que tu también apostabas por mí.

Continuo caminando acompañada de sonrisas verdaderas. No hay nada como ser feliz y ser consciente de ello, bueno... salvo conseguir que las personas que te rodean también lo sean...

Cartas desde mi Villa.          



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