Casa-palacio de los condes de Bureta
En 40 minutos nos hemos plantado en la puerta del Palacio de Bureta desde Zaragoza. Y ya tenemos delito de no haberlo hecho antes, porque hemos estado 8 años a un par de kilómetros y nunca hemos tenido tiempo para descolgar el teléfono y reservar una de sus visitas guiadas.
Mirad, soy una apasionada de monasterios, palacios y castillos, me encanta visitarlos y ni el palacio de Topkapi en Estambul (palacio de palacios) me ha impresionado tanto como éste. Está cuidado al detalle y durante toda la visita tienes la impresión de que tras la puerta te va aparecer la propia condesa de Bureta acompañada de Agustina de Aragón. Ambas, heroínas de los Sitios, una por bravura y la otra por corazón; ambas, generosas como la gente de estas tierras y como el actual conde, Mariano, que sin miedo abre su palacio y te hace sentir como en tu casa. Yo sufría de que el gran grupo que íbamos rompiera por accidente alguno de los tesoros que se exponen en la casa. Todo estaba como si allí se viviera y lo ves a un palmo si quieres. La explicación es fantástica, aunque hoy no era el propio conde el que guiaba la visita.
El actual conde puede considerarse un héroe del siglo XXI que pese a las vicisitudes, salvó su palacio de la ruina y lo compartió generosamente con el pueblo llano. La condesa de Bureta abrió sus palacios para curar a los heridos y gastó su fortuna en ayudar a los necesitados, espero que el actual conde se haga de oro abriendo su palacio porque realmente se lo merece, un ambicioso proyecto que hoy pudimos comprobar va viento en popa.
Aprovechamos la visita para comer en el restaurante del Palacio, situado en las antiguas caballerizas, se come de maravilla ya sea de carta como de menú (20€) y para los que tenéis niños sirven menú infantil.
Os remitimos a la completa web del palacio y como no nos hemos atrevido a hacer ninguna foto, por no perdernos las explicaciones de la visita, os invitamos a que veáis las de su web, os haréis una idea de lo que os espera en este palacio-museo si vais a visitarlo.
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Estuvimos el año pasado, y la verdad que menudo caserón que tenían, hasta con iglesia propia, y hay que ver como cambián los tiempos, porque ahora el conde es un mesonero, jaja. Lo único que no nos gusto de la visita, fue una chica jovencita que nos hizo la visita guiada, la verdad que estaba muy verde, y se notaba que se había aprendido de memoria las cosas y en cuanto le preguntabas algo que no estaba en el guión, no tenía ni idea, pero bueno me imagino que habrá mejorado, saludos
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