domingo, 10 de octubre de 2010

Vientos mágicos.

Comentando en facebook el vídeo que os muestro al final de esta entrada, compartía unas risas con un par de "encantadores" amigos y estupendos blogueros. Contaba, en broma, que en las cimas del Moncayo sopla tan fuerte el viento que de vez en cuando nos aparece un montañero en el jardín de Villa Encanto, a lo que Ramiro añadía que su perro voló realmente en La Lobera. Así que le recomendé que lo encordara la próxima vez que subiera y me partía imaginándome al animalico volando como una cometa entre la águilas de Purujosa, eso sería ya la rematadera para la madre de Ramiro que le avisaba cuando salía de que no se lo llevara tan alto. María Luz, nuestra alada amiga, contribuía a la conversación con el vuelo de su pequeño con dos añitos y la desaparición en el aire de una bolsa con tres barras de pan con la consiguiente sorpresa del panadero al volver a comprarlas.

Me reía con ganas, pero acordándome del pequeño susto que el aire me dio unas noches antes en Villa Encanto. Dicen que en el Moncayo hay seres mágicos, muchos de ellos burlones, yo verlos no los he visto pero hay veces que... como te lo explicaría yo. Bueno, el que los latiguillos del agua caliente y fría estuvieran intercambiados puede ser una broma de nuestros "okupas", que cayera una piedra de la chimenea en el tejado justo cuando en la peli unos terribles extraterrestres intentaran entrar por el mismo sitio, seguro fue una casualidad, a veces desaparecen cosas pero la edad causa estragos en la memoria, ok. Pero... la última noche que dormí en Villa Encanto me despertó el sonido de una dulce música en la puerta trasera que da al bosque. Nunca había oído nada igual allí, me ha costado mucho acostumbrarme al extremo silencio que reina en la noche de nuestra villa, excepto cuando el temporal sopla y el viento lucha por tumbarla. Estuve un rato escuchando aquel sonido, tapándome hasta la cabeza con las mantas, bien calladita, hasta que mi marido dijo medio dormido: " me parece que llueve". En ese momento el ruido paró en seco y no volvió a sonar. El viento seguía soplando, no llovía y finalmente me dormí pensando que tengo una imaginación desbordante pero... nada, eran las tiras de la cortina de la puerta golpeando la barandilla y un viento racheado que cambió de sentido, ¿o no?

"Yo también creo en todo: En todo... lo que deseo creer. (...)
desnudate del temor como de una vestidura grosera, y osa traspasar
los umbrales de lo desconocido."
Gustavo Adolfo BÉCQUER, "El gnomo"

 
 
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4 comentarios:

  1. a lo que puede llegar nuestro subconsciente jajajaja ver y oir tantas cosas sencillas que convertimos gracias a nuestra imaginación en historias terroríficas.

    P.D gracias por la doble publicidad jejeje sabes?? ya tenemos la leña guardadita, ayer se pegaron la paliza mi marido y mi hermano, yo me quedé aquí trabajando arghhhhhhh. Tengo un mono de Moncayoooooooooooooooo....para Todos los Santos seguro , seguro, que iremos a Alcalá ¿subirás para ese fin de semana?

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  2. Sí... sí... el subconsciente :oD

    No sé si tendré la casa "okupada" pero creo que estaré por la zona, si hace buen tiempo quiero ir a Trasmoz. Ya te diré.

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  3. Gracias Rocio es un halago que con todas las historias que tienes por contar, nos incluyas a mi hijo, nuestro perrico y a mi, escribes muy bien siempre te lo digo porque es verdad, me encanta seguirte, sigue alegrandonos con tus historias.

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    Respuestas
    1. Hola Isabel!! Me alegro mucho de que te gusten mis historias, cuando escribí ésta aún no os conocía ni a ti ni a tu simpático perrito Ibón.
      Abrazos!!

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