martes, 11 de enero de 2011

Pequeños grandes detalles.

Nos ha costado un poquito pero ya estamos en marcha de nuevo. Comenzabamos el nuevo año en Tierras del Moncayo, en nuestra privilegiada villa. Desde mi ventana lancé la primera mirada del 2011 a la montaña que, tan bromista como siempre, me engañó cubriéndose de nubes en un primer vistazo pero obsequiándome magicamente, a los quince minutos, con un soleado y descubierto paisaje, ¡ay! ¡si es que la conozco yo!

Estos días de vacaciones nos hemos refugiado con nuestra alegre familia y no anduvimos mucho pero, sí, nos dio tiempo a hacer alguna incursión de belén en belén; nos gustó mucho el de Trasmoz, aunque pequeñito era encantador. Otro que visitamos, mucho más grande, fue el original belén de Lituénigo, realizado con leños, con figuras repartidas por todo el pueblo. Cuando llegamos al castillo, donde se encontraba el portal, nos sorprendió el mural que habían pintado en el frontón que hay en un lateral de la plaza. Había yo oído hablar de éste y de otro en Añón y no me convencía a mí eso de un graffiti rural pero realmente es muy bonito. Captamos algunos de sus pequeños grandes detalles con las cámaras pero os dejo uno del pastor con sus ovejas, ya que ahora, en invierno, los rebaños han bajado de los prados altos del Moncayo y es fácil verlos pastando por el valle. Además, me hace acordarme de una imagen preciosa que vi en los campos de Alcalá, un pastor dormitaba de pie con la cabeza baja en un maizal donde las ovejas pacían sobre el fondo amarillo, lo curioso es que bien pretas al hombre formaban un circulo de lana que parecía protegerlo. Fue una imagen fugaz desde la carretera que lamentablemente no os puedo mostrar, las prisas tienen la culpa, pero quería compartirla con vosotros de alguna manera.

El próximo fin de semana iremos al frontón de Añon, a ver si nos gusta tanto como el de Lituénigo, ya os contaré.



Detalle del mural del frontón de Lituénigo.


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