martes, 17 de septiembre de 2013

De enoturismo por el Campo de Borja.



Vinculada al turismo del vino de la D.O. Campo de Borja, la Ruta de la Garnacha nace en el año 2009 pasando a formar parte del Club del Producto Turístico Rutas del Vino de España. Así que con un producto se crea otro producto... ya... ¿y esto en que beneficia al sector vitivinícola? Las bodegas y viticultores venden vino, no producen camas, ni cocinan las uvas, morenos se ponen pero currando en el campo. Claro, el turista se lo pasa pipa mientras ellos trabajan y alguna botella compran pero tampoco es para tanto, puede pensar alguno...

Pero... ¿y la publicidad y prestigio que conlleva pertenecer a una de estas rutas? El enoturismo, por lo general, se asocia a un turismo de calidad y, ¡oye!, eso se tiene que pegar. Una ruta del vino digo yo que tiene que ser en un lugar donde se hagan grandes vinos, y en el Campo de Borja se hacen, pero... ¿quién se entera de ello sin gastar una millonada en una publicidad que puede o no llegar al consumidor final?  En una ruta llega directamente al cliente que buscamos, otras empresas nos ayudan a ello a la vez que se genera negocio y empleo. Algunas de las bodegas que funcionan en esta denominación de origen lo hacen en cooperativa, ellas conocen bien los beneficios del trabajo en equipo.

Así que, quedamos en que hay buen vino, ¡vaya!, ¡habrá que ir y si es cierto habrá que contarlo, recomendarlo y rememorarlo descorchando una botella con los aromas de aquel sitio dónde tanto disfrutas! Y ahora me pregunto... ¿por qué esa ruta y no otra? Mira que los de al lado llevan muchos años y tienen buena fama... Pues va a ser porque en el Campo de Borja se trabaja para ello con la imaginación y el arte con el que se hacen sus mejores vinos y siendo lo hospitalarios que son siempre. La buena gente se merece todo y aquí hay mucha. Además, aquí tenemos el "Encanto del Moncayo", nos acompaña la naturaleza, tenemos dos parques naturales a tiro de piedra, un paraíso en el Santuario de Misericordia y unos bellos pueblos que salpican el precioso valle del Huecha. Nos toca cuidar un poco más nuestro patrimonio cultural y monumental, pero todo se andará. Y hablando de andar, no te imaginas la de senderos que pueden recorrerse, ya te llevaré por ellos ya, aunque sea virtualmente  pero sólo hasta que puedas venir y caminarlos tú solito.



Y ahora al lío, que lo que te quería contar es otra cosa. Verás, gracias a la Ruta de la Garnacha, el pasado fin de semana viví la fiesta de la vendimia de una manera bastante más original que en años anteriores, que conste que a mi lo tradicional me va un montón y que la lagrimita en el pisado del primer mosto en Ainzón, sede de esta denominación de origen, se me escapa siempre pero este año falté a la celebración tradicional.

La ruta ofrece durante todo el año actividades de enoaventura a través de empresas colaboradoras para recorrer el territorio con diferentes medios, algunos muy originales comos los trineos de perros o incluso volando en globo. Durante la fiesta de la vendimia se ofrecieron alguna de estas actividades gratuitamente y como a mi me gusta tener los pies en la tierra, opté por la de caminar entre viñas acompañados de personas entendidas que nos iban explicando un poquillo sobre el territorio y el viñedo. Te voy a ser sincera, todo no van a ser flores, me gustó pero me quedé con ganas de saber más y caminar menos... quizás habría que envolver un poco más al usuario de este tipo de actividades en el encanto del cultivo de la vid y las tradiciones que lo acompañan. Bueno, ya sabes que yo soy muy cuentista y a mi las historias bien contadas me pirran.



El domingo fue otra cosa, estuvimos en otra actividad que se ofrece desde la ruta que se llama "Enoturismo con niños" y fuimos excelentemente acogidos y mimados por la familia Ruberte en sus bodegas de Magallón.



 Nuestro peque pisó uvas y probó su mosto, la verdad es que asociar vino y niños suena un poco raro, como que no pega mucho.  Depende de como se enfoque, se trata de que los más pequeños conozcan jugando el proceso que siguen las uvas para transformarse en mosto, hasta ahí es apto para menores.


Las uvas fermentarán y ya será cosa de los mayores que con nuestros hijos cuidados y mimados, pudimos visitar las bodegas y catar sus vinos. Estuvimos muy a gusto ya que con los niños déjate de vinos que allí podían jugar con Tempranilla, un simpático racimo de uvas que los tuvo muy entretenidos. Un 10 para Bodegas Ruberte por abrirnos su bodega y colaborar de una manera tan abierta y original con una ruta del vino que todos podemos conocer y disfrutar.






Para saber más sobre la Ruta de la Garnacha puedes visitar su página web www.larutadelagarnacha.es donde conocerás mejor en que consiste y los municipios, bodegas y empresas que se han asociado para promocionarla. Y como diría Roberto Regueiro, gerente de esta ruta, "¡Todos somos Ruta!". Así que a difundirla y a crecer juntos.




2 comentarios:

  1. Lo cierto es que los compañeros de "La ruta de la garnacha" están haciendo un gran trabajo!

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