miércoles, 10 de septiembre de 2014

Numancia, la ciudad que resistió a los romanos

Por mentira que parezca, hasta hace unos días no tuve la oportunidad de visitar y conocer el yacimiento arqueológico de Numancia (Soria). Y eso que apenas dista 75 kilómetros de Tarazona, menos de una hora de trayecto en coche. Parece que soy de los pocos que, de niño, no fue de excursión con el colegio hasta este cerro de La Muela situado en el término de Garray, a 8 kilómetros al norte de la capital soriana. Era una visita pendiente, sobre todo a raíz de ver en el Museo del Ejército de Toledo una recreación en vídeo del asedio al que fue sometido el pueblo numantino por los romanos. ¡Duró casi un año!

El yacimiento de Numancia, con el Moncayo al fondo en su vertiente soriana.

Sí, once meses estuvo el poblado de Numancia rodeado por una muralla conectada a su vez por hasta siete campamentos levantados por los romanos. Desde el yacimiento pueden verse en el horizonte unos pilares blancos que permiten hacerse una idea de dónde estaban situados. Algunos fueron incluso más grandes que la propia Numancia, de siete hectáreas de superficie donde llegaron a vivir mil almas.

Reproducción de una casa de época romana.
Barrio rico de la Numancia romana.
La visita al yacimiento cuesta 1 euro, aunque los fines de semana y fechas señaladas es completamente gratuita (los lunes permanece cerrado). Por 4 euros puedes realizar la visita con un guía (cosa que recomiendo) o incluso con una audioguía. Antes de nada, en una pequeña sala del centro de visitantes, verás un vídeo que contextualiza la historia que se vivió en este lugar.



VEINTE AÑOS DE GUERRAS

Dos décadas duraron las guerras celtibéricas, entre los años 153 y 133 a.C. Comenzaron cuando Segeda inició la construcción de una nueva muralla, contraviniendo así el pacto alcanzado con los romanos de no levantar ciudades de nueva planta o murallas. Por ello, Roma envió un ejército a esta ciudad situada en las estribaciones del Sistema Ibérico (cerca de Calatayud), cuyos habitantes abandonaron al no estar acabada la muralla de la discordia y encontrarse desprotegidos.

Los segedenses se dirigieron a la zona del alto Duero, llegando a Numancia, donde fueron acogidos como aliados y amigos. De esta forma, Numacia entró en guerra, encabezando la resistencia celtibérica frente a Roma. Las hazañas bélicas de los celtíberos pasarían a la historia. Por ejemplo, un 23 de agosto de 153 a.C. cuando acabaron con la vida de seis mil soldados romanos. En su intento por conquistar la ciudad llegaron incluso a traer elefantes de África. ¿Impresionaron estos a los numantinos? Posiblemente. Pero estos salieron victoriosos de la batalla.

LA LLEGADA DE ‘ESCIPIÓN’, PRINCIPIO DEL FIN

Aljibe con escalera.
Despensa de la casa celtibérica reproducida en Numancia.
Tras veinte años de guerras, Roma mandó al general de los generales: Publio Cornelio Escipión el Africano (sí, a éste se le ocurrió la idea de los pobres elefantes). Muy inteligente él, puso en marcha el asedio a la ciudad de Numancia, que dejó morir de inanición durante casi un año. Sin agua (la ciudad se abastecía gracias a unos aljibes que puedes ver en la visita), sin grano, sin ganado… Sin nada que llevarse al a boca, los numantinos se quedaron sin recursos con los que subsistir. Cuentan que, presos de su desesperación, llegaron a comerse a los muertos. Así cayó la ciudad en el verano del 133 a.C. Hubo quien se quitó la vida antes de ser preso de Roma. Y los supervivientes fueron vendidos como esclavos por los romanos.

Los vestigios de aquellos tiempos apenas perduran en la actualidad, pues sobre la celtibérica fue erigida una nueva ciudad romana, a la que pertenecen los restos que pueden visitarse en el yacimiento. Es curioso que todas las viviendas estaban estratégicamente orientadas para evitar las inclemencias del Cierzo, ese viento que ya hacía de las suyas hace dos milenios. En el poblado hay dos recreaciones que te permiten adentrarte en una casa celtibérica y en otra romana.

Todos los objetos y restos de cerámica hallados en las sucesivas excavaciones se conservan en el Museo Numantino, en Soria capital. Una visita (otra más) que tengo pendiente.

CÓMO LLEGAR

La antigua Numancia está ubicada en Garray. Si viajas desde Tarazona no tardarás más de 50 minutos en llegar de forma fácil y cómoda a través de la N-122. Ojo porque en la circunvalación de Soria no hay ninguna señal que informe ni de la localidad ni del propio yacimiento por increíble que parezca. Así pues tienes que coger la salida en dirección Burgos. Enseguida verás cómo llegar hasta la antigua Numancia que, más de dos mil años después, sigue contemplando el Moncayo, el ‘Mons Chaunus’ que llamaban los celtíberos allá por el 179 a.D.



P.D. Me quedé con las ganas de preguntar a la guía si la historia de Numancia había llegado al cine. Lo desconozco. Pero creo que hay ingredientes suficientes para una superproducción de Hollywood (otra cosa es la historia que quiera proyectar su director).



2 comentarios:

  1. Buff, pues yo creo que si la he visto, pero hace muchísimos años, vamos que no me acuerdo de nada. Este fin de semana estuvimos por Soria, pero no nos dió tiempo de visitarla, para la próxima. Un saludo

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