martes, 17 de diciembre de 2019

Ambel y su original decoración navideña de ganchillo, el antiguo encaje de los pobres.




¿Quién nos iba a decir que lo que nació como imitación del encaje de los ricos allá por el siglo XVI, se iba a convertir en una moda en el siglo XXI? 


Aunque evolucionó y ya a comienzos del siglo XIX se creaban patrones de ganchillo para fundas de objetos, cestas, alfombras, pantallas de lámparas, manteles, carteras, gorros, chalecos y mil usos más; sería en las décadas de 1960 y 1970 cuando el ganchillo o croché (galicismo de crochet) despegó como un medio de expresión decorativo y artístico.


En los últimos años nos hemos encontrado por el Moncayo con diferentes manifestaciones de este arte, pero ha sido en Ambel donde nos han sorprendido con una espectacular decoración navideña que vienen preparando desde el mes de octubre, mes en el que comenzó un taller de ganchillo para todo aquel que quisiera aprender y colaborar en la elaboración de originales adornos navideños.













Pregunto a la joven alcaldesa de Ambel, Paula Trívez, por cómo surgió todo esto y me cuenta lo siguiente:


“Lo primero que realizamos fue el árbol de ganchillo de la Plaza la Villa. Creo que fue en el 2016… Me gustó mucho el que habían hecho en Pozuelo (a nosotros también) y les propuse hacer algo similar a las mujeres del pueblo. Así pues, fabricaron entre todas la manta para cubrir una estructura que fabricó el herrero que había en el pueblo en ese momento. Fue complicado hasta que consiguieron sacar la forma de cono pero el resultado fue genial.


Al año siguiente, con la ayuda de una tía mía que asiste y organiza talleres de adornos de ganchillo en Molina de Aragón fabricaron estrellas para colgar del balcón del ayuntamiento. Y ya este año, al empezar con los talleres a principio de noviembre ha dado tiempo a hacer bolas de navidad, más tiras de ganchillo para cubrir troncos de árboles, más estrellas para adornar el balcón y algún árbol del municipio y también campanas y aros forrados de ganchillo.


Por cierto, aprovecho para dar las gracias a todas las mujeres que han colaborado y también a mi tía por ser tan buena maestra”.


Yo también te agradezco Paula tu colaboración en esta ocasión y en otras cuando nos informas de todo lo que organizas en el municipio, que es mucho y bueno.









Ambel es un pueblo de la comarca del Campo de Borja con mucha historia, con un palacio conventual impresionante de propiedad privada y su iglesia, una bonita ermita con torre mudéjar dentro del casco urbano, numerosas casas palaciegas, bonitas tradiciones, varios árboles monumentales como las encinas gemelas del conde Dusmet de las que ya te hablé en otra ocasión o sus olivos centenarios. Son tantos sus encantos que estoy segura de que pronto volveré a sorprenderte con ellos, ¡y esta no es la primera vez que lo hago!. Te puede interesar: 

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