Caminata por el Valle del Morana



¡Qué cierto es que la monotonía atrofia el cerebro! Para evitarlo no hay nada mejor que emprender una nueva actividad con nuevos amigos, descubriendo nuevos rincones, eso sí, de mi querido Moncayo.

Hace par de semanas, nos iniciamos en la llamada marcha nórdica (Nordic Walking). Desde Caralebro, central de actividades de la Ribera del Ebro, nos pidieron información sobre posibles rutas y nos propusieron ofrecer cursillos de iniciación a nuestros "okupas" de Villa Encanto. Se trata de caminar ayudado de unos bastones que apoyándolos en el suelo de la manera correcta te impulsan hacia delante, evitando cargar las piernas a la vez que ejercitamos la parte superior del cuerpo. Al principio es un poco complicado, hay que coordinar brazos y piernas, conseguir la postura correcta y a la vez intentar no tropezarte con los bastones, cosa que yo hice más de una vez .

La primera caminata se realizó por el Valle del Morana, a los pies de Villa Encanto. Partiendo de la urbanización caminamos por el encinar hasta el final del Valle, regresando al punto de partida a la vera del Río Morana y enlazando con el sendero AG3 que muestra oficios tradicionales del valle y que os mostremos en una entrada anterior. No sé si fue la excelente compañía o que realmente es una actividad desestresante pero en los días posteriores, la carga invisible que muchas veces siento en cuello y hombros había desaparecido, volaba bien ligera por Zaragoza y no por el cierzo precisamente.

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