jueves, 9 de junio de 2011

Itinerario botánico: Agramonte - Fuente de la Teja

Parque Natural del Moncayo, ¿vienes?

Volamos desde nuestra ventana al paisaje que contemplamos de la montaña para invitarte a conocer una pequeña representación de los diferentes bosques que pueblan su ladera norte. Este va a ser un viaje corto, pero muy intenso, por un pequeño sendero que partiendo de Agramonte nos conduce a uno de los lugares más mágicos del Moncayo, el hayedo de la Fuente de la Teja. Antes pasaremos bajo las ramas de muchos otros árboles de esta catedral natural. Aún con la primavera ya finalizando te espera una bonita excursión, unas semanas antes seguramente una explosión floral hubiera alegrado el sendero pero no temas, las diferentes estaciones te depararán nuevas sorpresas.

El camino comienza un poco antes de llegar al centro de interpretación de Agramonte, está señalizado bastante bien, únicamente tienes que seguir la dirección exacta que marcan las señales (Sendero AG2) para no confundirte con algún otro sendero también señalizado. Comenzamos nuestro paseo por mi bosque favorito, el simpático robledal, me encantan las hojas lobuladas del roble rebollo al que esta primavera le ha sentado estupendamente. Estos árboles acogen a otras especies botánicas, en principio señalizadas con pequeños carteles.

Abandonamos el rebollo al llegar a la pista que sube al santuario para entrar en el "egoísta" pero espectacular hayedo, aquí el sendero se complica con niños ya que es resbaladizo e inclinado por lo que si son muy pequeños es mejor continuar por la pista asfaltada hasta la fuente y desde ella contemplar este hayedo. Las hayas no nos lo ponen fácil, sus ramas extendidas acaparan el sol y sólo el musgo parece poder crecer bajo ellas, sus raíces enganchan nuestros pies y las ramas caen sobre el camino, aún así en pocos minutos llegamos a la fuente de la Teja. No hay mucha gente estos días por el parque, así que tenemos el lugar casi para nosotros solos.

El sendero retorna bajando por la pista asfaltada hasta llegar al cruce donde abandonábamos el robledal, al que entramos de nuevo para desviarnos en un par de metros a la izquierda, vamos a conocer el "singular" abedular del Moncayo. Esta especie es más propia del norte pero aquí, gracias a los manantiales, encuentra la humedad necesaria para sobrevivir. Si el haya te pareció elegante, el abedul no se queda atrás, este árbol sagrado para los celtas crea un nuevo entorno encantador que recorreremos hasta llegar de nuevo a Agramonte donde el imponente pino rojo nos dará la sombra necesaria para descansar y tomar un pequeño refrigerio en la terraza del restaurante.

De apenas una hora de duración pero muy instructivo y recomendable de realizar en las diferentes estaciones. El bosque está vivo, nosotros lo vemos y disfrutamos desde Villa Encanto pero pasear bajo estos enormes árboles es una autentica gozada, ¿a qué esperas para venir?




2 comentarios:

  1. Preciosa la naturaleza que envuelve al gran Moncayo.

    Además ahora con este tiempo seguro muchísimas personas se animan a recorrerlo.

    Buen blog!

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  2. Muchas gracias, vuestro blog también está muy bien.

    Saludos!!

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