viernes, 13 de junio de 2014

Las palabras perdidas.

Carrasca centenaria de Lituénigo


"Mira a la derecha y a la izquierda del tiempo y que tu corazón aprenda a estar tranquilo."
Federico García Lorca                  

Hace un tiempo me preguntaron:

-¿Quién eres?

Contesté dubitativa:

-¿Hace falta ser alguien?

Parece ser que las personas que ordenan palabras necesitan de títulos. Esto me dejó preocupada porque bruja, hada e incluso dama parecen no ser suficiente. Creo que en algún punto del tiempo perdí la palabra adecuada o utilice demasiadas y esto me ha generado algún problema que otro. Las palabras mal utilizadas pueden ser el origen de malentendidos y conflictos; desordenadas en un hechizo ocasionan múltiples errores difíciles de enmendar, porque hay que encontrar rápido el sortilegio adecuado que arregle lo errado. Por el Moncayo vaga un alma encolerizada porque no dí con el último, la culpa la tuvieron las palabras ocultas, pero no se volverá a repetir, no voy a utilizarlas más.

Cuando las palabras se arrojan hieren, hay que soltarlas con mimo y mesura porque duelen si se hace bruscamente. La palabra no puede ser un arma, tiene que desarmar. Por eso pido perdón al que haya sufrido de mis iras y de mis hechizos mal pronunciados. Aunque también son muchas las ocasiones en las que callo, pero el silencio puede ser arma de doble filo, porque no es bueno que te teman. No quiero hacer daño a nadie, ni aunque se lo merezca, no soy jueza, ni diosa, sólo aprendiza de hechizos.

En los últimos días, ya no quiero saber quien soy, ni de donde.. eso no tiene importancia, aunque quieran dársela. Al final son los hech-iz-os y no las palabras los que nos dan nuestro lugar, así que no buscaré las palabras perdidas aun estando incompleta la poción, porque ya no es necesaria.

Me espera un verano diferente, muy diferente... creo que ya tengo todo lo que necesito.






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