lunes, 23 de junio de 2014

Magia Verde: Hierbas de San Juan.

Hierba de San Juan (Hypericum perforatum)


Ando estos días preocupada por la malignidad de algunos seres y al buscar un buen amuleto para protegerme he sido consciente de que, aunque haya tradición de brujas en el Moncayo, se sabe muy poco de su legado; por ello, me veo en la obligación de, poco a poco, ir recopilando todos aquellos hechizos, ungüentos y pociones que pueda ir encontrando o me hagan saber. Para algunos de los que te voy a contar a continuación he tenido que recurrir a las meigas gallegas y es una pena que por culpa de la incredulidad de estos tiempos se pierda todo el patrimonio brujeril de estas tierras. ¿No te parece?

Hoy es la Noche de San Juan y como ya sabrás es época propicia para recoger plantas mágicas. Déjame que te cuente sobre las propiedades mágicas de una de las protagonistas de estos días en las riberas de los caminos del Moncayo: el hipérico o hierba de San Juan.

Cuenta la leyenda que brotó de las gotas de sangre que derramó Juan el Bautista al ser decapitado. Por ello, al estrujar los pétalos de esta flor, surge un líquido rojo que es la sangre misma de San Juan. Ha gozado de gran reputación desde los tiempos de los tiempos y, por supuesto, esta hierba era conocida por las mujeres sabias del Moncayo, tanto por sus propiedades medicinales como protectoras ya que se le atribuía el poder de ahuyentar a las apariciones y espíritus grises, así como la capacidad de proteger del mal del ojo (ponte un ramito en la solapa). Ahora en serio, esta planta macerada en aceite de oliva durante unos 45 días es un estupendo cicatrizante y  un buen remedio para eccemas y otros problemas de la piel. También es un buen antidepresivo, ahuyenta los malos pensamientos pero siempre con receta médica.

El hipérico (Hypericum perforatum) se distingue bien por sus flores amarillas y porque sus hojas al trasluz muestran agujeros o perforaciones. Es precisamente su color dorado lo que la vincula al Sol, y por ello, las noches cercanas al solsticio de verano son las ideales para su recolección.

Hasta una pequeña margarita es poderosa contra los maleficios.

Pero en esta noche, no hay que olvidarse de buscar otras hierbas protectoras como la ruda que echada en agua, asegura el amor de una persona, y colgada en un lugar lo protege de las brujas. Cuentan que hasta los helechos pueden florecer milagrosamente entre la sexta y la séptima campanada de las doce de la Noche de San Juan, y proporcionan la invisibilidad a quien presencie este extraordinario hecho y coja una de sus flores con las manos. Y no hay remedio pequeño, una ingenua margarita puede contra los maleficios, ya que son las lágrimas de arrepentimiento de Santa María Magdalena, convertidas en flor al caer al suelo.

El beleño no está lejos de ti pero mejor no te acerces mucho.


Existen otras plantas con propiedades más oscuras, como el estramonio, ingrediente principal de los ungüentos que las brujas empleaban para volar por los aires con sus escobas. O el beleño (Hyoscyamus niger), muy peligroso y utilizado para adivinar el futuro, cuentan que su humo provoca sueños proféticos y alucinaciones. ¿Y quién no conoce la belladona y la mandrágora?  Ambas muy peligrosas, pero también con múltiples propiedades que de momento prefiero callar. Ya sabes, la curiosidad mató al gato, así que te recomiendo no tomar ninguna de estas hierbas sin el consejo de una buena hechicera y... aún ni con esas...


4 comentarios:

  1. Muy interesante y cultural... Me encantó este artículo como casi todos los que escribís!!! un abrazo

    ResponderEliminar
  2. El Moncayo es algo muy entrañable para nuestra familia. Raro era el domingo de estío que no visitáramos la montaña mágica, donde tiene lugares idílicos y `preciosos. Cada domingo visitábamos un lugar distinto, y siempre arrastrábamos a familiares o amigos. Hace muchos años atrás....muchos, cuando para atravesar Fayón, había que pasar un pequeño riachuelo, tal vez sin nombre...El puente era de madera y no tenía ni barandillas...Nos situábamos debajo de unos pinos, donde la sombra nos protegía del calor y enfrente teníamos la cueva del Caco y su hermana la Caca. Para ascender a la oquedad había unas escaleras de madera, cuya ascensión era peligrosa, y nunca osamos su ascensión. Aquel lugar era mágico. Del riachuelo de vez en cuando se veían truchas que se escapaban de una piscifactoría existente a poca distancia sobre la cima de la colina. Como el tiempo es el testigo de la historia, se construyó una presa y desapareció el "encanto"; pero en el Moncayo haberlos aylos y muchos. Visitad la cara de Soria, nada más pasar Tarazona. Buen fin de semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias por compartir con nosotros tan bellos recuerdos.
      A aquella cueva de Caco ya se puede subir por una larga escalera, quizás ya no sea tan mágico pero ya puede visitarse.

      Un abrazo.

      Eliminar