domingo, 22 de febrero de 2015

En el Carnaval de los Quintos de Noviercas.



"Aúpa Noviercas
los carnavales
van a comenzar
y con la ronda
que está en la calle
tendrás que bailar"

Ronda de los Quintos del 50.

Así cantaba la rondalla cuando llegábamos a Noviercas a conocer su peculiar Carnaval de los Quintos y nos trasladábamos a los años 50. Resulta que en aquel lugar cuando llegaba la hora de que los mozos fueran a quintas (servicio militar) eran los encargados de preparar el carnaval. Para ello previamente recorrían las casas del puedo pidiendo o tomando "prestadas" viandas ("gallofa") con las que celebrar la fiesta.


Rondalla del Tío Chapi.


"Aquí venimos
a ver la dueña
que está en el portal.
Somos los quintos
y en este día
tendrás que pagar"

Ronda de los Quintos del 50.




"Rondemos a esta casa
a ver lo que nos dan
o si hay algún descuido
en la puerta del corral.

Nos sacan magdalenas
cazalla y moscatel
y una güelta chorizo
de la matanza de ayer"

Ronda de los Quintos del 50.

Era tiempo de despedirse de las mozas antes de la marcha a milicias, así que acompañados por la rondalla las acudían a buscar al lavadero, donde las mujeres lavaban diariamente la ropa, para rondarlas y sacarlas a bailar.




Embobadísima, con una sonrisa, miraba como los quintos del S. XXI, libres ya de quintas, conquistaban a sus bellas damas, que sin miedo al frío y a la nieve ayudaban a mantener esta bonita tradición. "Lavado en seco", decían, pero alguna hubo que metió la mano en el agua congelada.




El joven tomó su helada mano y ella sonriendo aceptó...




Y juntos bailaron al son de esta canción:

"También está invitada
la chica a bailar
con los quintos de este año
la noche de Carnaval..."

Ronda de los Quintos del 50.





No puedo terminar sin agradecer al pueblo de Noviercas y su Asociación Cultural "Nueva Elevada", el esfuerzo por mantener esta y otras tradiciones para que las personas que no las conocimos podamos hacerlo y disfrutarlas. Nevaba cuando partíamos... el Moncayo hacía de las suyas pero no había frío en Noviercas, gracias a la calor de la lumbre de un chopo y a la de sus gentes que allí quedaron comiendo, cantando y bailando.






Hasta pronto...




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