martes, 26 de julio de 2011

Cuando el cielo cae sobre la montaña


Un resplandor agónico nos abre la puerta a una dimensión mágica. El cielo ha caído sobre la montaña y sobrecogidos por un nuevo hechizo admiramos la belleza de un paisaje que sólo esta magia es capaz de conseguir. Ninguno de los que allí estamos osamos asomarnos al otro lado de la luz, ni nadar en el mar de nubes que el valle recoge en su regazo. Somos unos privilegiados por vivir ese momento pero no somos capaces de ir más allá.

Continuamos nuestro paseo considerándonos muy afortunados por haber podido compartir juntos esta visión, quedándonos con lo inexplicable de nuestro "Moncayo Vivo". Fue un lugar, un tiempo y una compañía lo que nos permitió disfrutar de un nuevo hechizo que seguro que más de una vez rememoraremos. Siempre recordaremos aquella tarde de primavera cuando antes de llegar la noche nuestra amistad nos ayudó a sentir juntos la magia del Moncayo.

(Felices vacaciones "alada" amiga, que la magia del Moncayo te acompañe en tu viaje a las tierras del Norte)

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