domingo, 10 de julio de 2011

Lituénigo: Ruta de los embalses (circular)

“Todo allí es grande. La soledad, con sus mil rumores desconocidos, vive en aquellos lugares y embriaga el espíritu en su inefable melancolía. En las plateadas hojas de los álamos, en los huecos de las peñas, en las ondas del agua, parece que nos hablan los invisibles espíritus de la Naturaleza, que reconocen un hermano en el inmortal espíritu del hombre.”
G.A. Bécquer

Allí llegamos, deslizándonos por un sereno sendero acompañados por los invisibles espíritus de la Naturaleza. Una alfombra floral guiaba nuestros pasos por el fondo del barranco. Al final del camino nos esperaba un entorno mágico y misterioso pero sobre todo hermoso. Si el paraíso existe seguro que se encuentra aquí, junto a estos pequeños embalses, a los pies del Dios Moncayo.

La ruta comienza junto a la ermita de la Virgen del Río, en la entrada de Lituénigo. Nosotros decidimos hacerlo en dirección contraria ya que se inicia en un fuerte repecho que es mejor andarlo de bajada, es mucho más cómodo comenzar por el lado derecho del barranco. Por ello, continuamos por la carretera que cruza el pueblo y en una curva pronunciada seguimos la dirección del cartel que señala a la fuente de los Ancebillos, llamada así por los pequeños acebos que allí crecen (no propios de esta altura, de ahí su tamaño). Agua no potabilizada tiene esta fuente aunque dicen de propiedades curativas, sobre todo la noche de San Juan. Ya conocíamos el lugar, por lo que continuamos hacia el fondo del barranco con un sol de justicia pues madrugar no es lo nuestro.

Algunas plantas del camino (pulsa en la imagen para ampliar)

La cantidad y variedad de vegetación haría las delicias de cualquier aficionado a la botánica; nosotros vamos aprendiendo según vamos recorriendo estas tierras e incorporando nuevos ejemplares a nuestro escaso conocimiento del mundo natural. Nos impresionaron bastante los grandes ejemplares de nogales que nacían junto al riachuelo y la gran cantidad de jaras a los lados del camino. El Moncayo al fondo del barranco parecía llamarnos y allí que fuimos. No tiene perdida, se continua por el sendero hasta llegar a una gran encina donde el camino se divide en dos, recto no podemos continuar ya que la maleza se ha apoderado del sendero original por lo que tomamos el camino que cruza el barranco y continuamos por su lado izquierdo. Pronto nos encontraremos con el embalse del Prado, el más grande de los dos que vamos a visitar.

Embalse del Prado.

"-¿Ves, ves el límpido fondo de este lago? ¿Ves esas plantas de largas y verdes hojas que se agitan en su fondo?... Ellas nos darán un lecho de esmeraldas y corales..., y yo..., yo te daré una felicidad sin nombre, esa felicidad que has soñado en tus horas de delirio y que no puede ofrecerte nadie... Ven; la niebla del lago flota sobre nuestras frentes como un pabellón de lino...; las ondas nos llaman con sus voces incomprensibles; el viento empieza entre los álamos sus himnos de amor; ven..., ven."
G.A. Bécquer

El lugar es encantador pero continuaremos por el camino hasta llegar al embalse del Pedrogal, un poquito más adelante lo veremos a nuestra derecha sino nos desviamos del camino. Llegarás a la presa cruzando por el sobradero y allí podrás contemplar una impresionante vista del pequeño lago y la montaña mirándose en él.  Este embalse, que recoge las aguas de la fuente de los Frailes y las de San Gaudosio, es en mi opinión uno de los lugares más bonitos del Moncayo.

Embalse del Pedrogal (también llamado del Pedregal o  de Pedro Gil)

"Las aguas saltaron en chispas de luz y se cerraron sobre su cuerpo, y sus círculos de plata fueron ensanchándose, ensanchándose hasta expirar en las orillas."
G.A. Bécquer

Con gran pena toca regresar, nos hemos quedado sin una gota de agua y todavía hay que volver. Llegar hasta aquí nos habrá costado unos 45 minutos pero la vuelta seguro es más rápida y más con sed. Podemos volver por donde hemos venido, continuando recto hasta llegar al pueblo o como nosotros cruzar la presa y volver por la pista paralela, tomando el primer desvío en una curva pronunciada que entre altos pinos rojos nos acercará a la cola del anterior embalse. Una vez allí haremos un 8 y continuaremos por el otro lado del barranco, caminando por el encinar hasta llegar al pueblo. Durante todo el camino te encontrarás con una buena representación de los diferentes bosques del Moncayo (encinas, sauces, chopos, robles y pinos...). Afortunadamente regresamos bajo negras nubes que la montaña nos ha mandado para protegernos del sol del verano, sólo al llegar a las primeras casas comienza a chispear, se nota que el Moncayo nos quiere. Regresamos a Villa Encanto impresionados aún con los paisajes que hemos contemplado, de hecho estas imágenes inolvidables han quedado grabadas para siempre en nuestra mente y en el siguiente video que te mostramos a continuación.


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5 comentarios:

  1. Una pequeña puntualización lo que indicamos en el video como acebos pequeños es en realidad coscojar, perdonad el lapsus.

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  2. se nota que son tierras altas, es paisaje de montaña pura... una maravilla como siempre el Moncayo y una delicia como nos lo acercas
    gracias Rocío
    saludos desde el maestrazgomagico.blogspot.com
    RAUL
    p.d. por cierto, hace días publiqué en mi blog el post de la Cueva Honda y ha sido todo un éxito, te traslado la felicitación desde aquí de todos mis lectores
    saludos

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  3. Muchas gracias Raul, me alegro de que haya gustado. Cuando tenga un hueco te copio la idea y conecto tu blog en este con algun post tuyo.

    Saludos!!

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  4. http://imaginatura.wordpress.com/2011/09/13/ruta-de-los-embalses-lituenigomoncayo-zaragoza-y-mirador-de-la-diezmagrisel/
    trabajo me ha costado encontrar todo, saludos Rocío!!

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  5. Una gran velleza probare a ver si hay alguna truchaca por hay

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