viernes, 3 de agosto de 2012

Tesoros del Moncayo: en el valle de la plata.

Edificio principal de las minas de Valdeplata.

No fue fácil llegar, el camino estaba perdido pese a los intentos de marcar el sendero con mojones de piedras apiladas. Si no fuera porque íbamos acompañados por David y Pilar, guias y miembros de nuestro recién creado comando moncaino, es posible que nos hubiéramos dado la vuelta. Según me cuentan, hasta hace poco hubo una pista que llegaba a las minas de plata y cobre que había en este barranco pero se la llevó una barrancada y no queda ni rastro de ella. También me dicen que el anterior trazado del GR-90 iba por este barranco de Valdeplata pero se desvió por su parte alta.

Senda del barranco.

Lo cierto es que, pese al camino, cuando llegué a las minas de Calcena me alegré mucho de estar allí. Lo salvaje de este pequeño valle contrasta fuertemente con el paraje donde se encuentran, ya que está lleno de edificaciones abandonadas que nos muestran la gran actividad minera que allí hubo, quizás no con los resultados esperados. Sin embargo, es muy extraño que en la larga historia de está explotación minera haya tantos pozos negros llenos de olvido. Entre las piedras encontré un pequeño fragmento de cerámica y me entró una gran curiosidad por saber más sobre las personas que allí habían trabajado y vivido.


Increíble como aguantan estos muros el paso del tiempo.

Cuentan que ya los celtíberos pagaban sus tributos a las poderosa Roma con la plata y cobre de estas minas. También se conoce el uso que los mudéjares hacían del sulfato de cobre extraído allí, con el que decoraban sus cerámicas. De hecho un grupo de ellos vivió en el barranco, en un poblado llamado Mensula, el mismo nombre que uno de los pozos.

Uno de los pozos.

A finales del s. XVI y principios del XVII existe constancia de que el ayuntamiento de Calcena pagaba con oro y plata a la Corona, en concepto de impuestos, pues todos los yacimientos mineros pertenecían a ésta. Dicen que fueron cerradas porque los gastos eran muy grandes y la cantidad de plata escasa, no se podía competir con las minas de las Américas donde la mano de obra esclava abarataba los costes.

Fue Pascual Madoz quien nos informa de que fueron abiertas de nuevo en 1826 y que en ellas trabajaban 40 hombres, pero nada se sabe de sus propietarios, únicamente que las cerraron en 1833. En 1845 se crea la Sociedad Minera Unión y Constancia para explotar la mina Mensula y pozos posteriores, esta compañía trabajaría allí hasta 1864 y construiría muchos de los edificios cuyos restos hemos podido ver en nuestra visita. Se levantaron cuarteles para los mineros, una gran casa utilizada como sede de la compañía y vivienda de los "mandamases", edificios para talleres, almacenes, caballeriza, laboratorio y hasta una capilla. A los obreros se les alquilaba una habitación que no tendrían que abonar si aguantaban seis meses seguidos trabajando 12 horas diarias; si esto era así a su sueldo de 11 reales diarios se les sumaba además un extra de otros 180 reales por trabajar initerrumpidamente, por lo que se veían obligados a afincarse allí. En esta época se construyó la carretera para poder trasladar el mineral a las fundición situada al final del barranco.


Pozo de desagüe junto a la entrada de una de las minas.

En 1909 se realiza el último intento de explotación por una compañía francesa que en 1914 se truncaría por el estallido de la Primera Guerra Mundial. Afortunadamente, creo que estudios posteriores demuestran que sigue sin ser rentable explotarlas porque la cantidad de plata por tonelada de tierra es mínima. Esto no quiere decir que el lugar no sea rico en belleza, pues lo es, ni que dejemos que estos edificios de piedra seca se pierdan, pues son parte de la historia de la región y con los cuidados necesarios pueden ser un punto turístico importante. No es necesario arreglar la pista ya que el transito de coches molestaría a la importante colonia de buitres que allí vive, pero limpiar y señalizar el sendero ayudaría a que otras personas conozcan este importante patrimonio minero, si es posible con explicaciones en los edificios y protegiendo las entradas a los pozos y galerías, en estos momentos cegados por las zarzas. Existen varios pozos y galerías con nombres como: Mina Babila, Pozo Maestro, Santa Constancia, Mensula... También quedan los restos de al menos uno de los dos malacates con los que se sacaba el mineral, primero tirados por bueyes y posteriormente por una máquina de vapor. Además, en los laterales del barranco también encontraremos abrigos para el ganado y terrazas abandonadas de cultivo.

En el interior de este edificio se encuentra uno de los pozos, junto a él uno
de los malacates.

Aprisco para el ganado, aprovechan hasta el último milimetro de la roca.

Para llegar hasta las minas de Valdeplata  hay que tomar un desvío señalizado en el km 34 de la carretera que va de Trasobares a Calcena. Realmente no es tan complicado alcanzar las minas, únicamente es seguir el arroyo que hay que cruzar en varias ocasiones, con piernas y brazos bien protegidos para evitar pinchazos y sin molestar a las pequeñas víboras que allí viven. Hay que tener mucho cuidado con no accidentarse ya que no hay cobertura telefónica, ni siquiera del 112.

La fundición.


La fundición se encuentra al otro lado de la carretera, junto al río Isuela. Es un edificio enorme con unos arcos muy bellos que corren el riesgo de derrumbarse, como ya hizo el techo que sujetaba alguno de ellos. Aún pueden verse la estructura de los hornos, nosotros vimos al menos dos. La base está... faltan alojamientos en la zona y el Isuela es un río tan bello...


3 comentarios:

  1. Junto a la carretera en valdepalacios mi abuelo tenia una viña y desde alli yo veia La fundicion de las minas, cuando ibamos ha cojer las uvas.
    Nunca tuve ocasion de verlas de cerca.Entonces no se hacia otro senderismo que cruzar la Tonda y el barranco de Valdeabeja para ir a Tarazona y los de Talamantes,cuando venian a moler cereales a Calcena .
    MIS familiares eran molineros en el río Isuela.

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    1. Gracias por tu aportación, eran tiempos duros y no había tiempo para senderismos.

      Afortunadamente nosotros pudimos conocerlo hace unas semanas, antes de que se quemara, y mostrartelo.

      Un abrazo.

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    2. Rocio: Muchas gracias por tu respuesta. Mi tiempo ya ha pasado,todos mis familiares de Calcena,emigraron y poco a poco han desaparecido.Estos ültimos 15 años he colaborado con relatos de mis Calcenadas en "El Eco del Isuela" y que támbien han dejado de Publicarlo un grupo de amigos

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