viernes, 18 de noviembre de 2011

Historias de "El Caserón".



Entré en el Caserón, como muchas otras veces, frenando el paso y camuflada entre la sombras. Miré a lo alto de su elegante escalera barroca y sentí como fluía el silencio que escapaba por la puerta principal, rompiéndose en pedazos con el ruido de la chiquillería que  jugaba fuera. No me decidía a subir por ellas y recorrer los pasillos de la planta superior, por los que durante siglos habían caminado personajes de diferentes épocas y clases sociales, que habían habitado las estancias de la hospedería. Finalmente, me decidí y subí las escaleras...


Escalera barroca.


El silencio y la antigüedad del edificio me producía un profundo respeto, el halo de misterio que envolvía el lugar amedrentaba a mi insaciable curiosidad. Me sentía como el invasor que pisa por primera vez el territorio a conquistar y recordé que el ejército francés ya lo había ocupado durante la guerra de la Independencia. También soldados italianos se habían instalado allí durante la guerra civil. Una vajilla metálica de los voluntarios del Real Ejército Italiano sigue en su cocina, expuesta junto a vajillas de la época. Seguramente comerían y se calentarían junto a su cadiera. Cuenta el santero, que los invasores gabachos utilizaban los mantos de la Virgen de Misericordia para protegerse del frío del invierno.


Cocina aragonesa.

Vajilla del ejército italiano.



La Mater Misericordia, virgen encontrada en el claustro de la colegiata de Borja a mediados del s. XV, fue  trasladada a la ermita de Santa Eulalia en la Muela Alta de Borja, pasando a llamarse desde entonces Santuario de Misericordia. Hasta 1578 existía sólo la ermita y la casa del sacerdote, comenzado en esa fecha a construirse el Caserón, la portada, el patio, el cabildo viejo, la iglesia, además de la fuente redonda que hay en la plaza.


Altar Mayor de estilo barroco.


Sin ser sanatorio ni monasterio, éste siempre ha sido un lugar de sanación y recogimiento. El caserón fue hospedería para los romeros que allí se desplazaban a venerar a la Virgen, pero en época de epidemias también fue utilizado para aislar y sanar a los enfermos. Actualmente es propiedad de una fundación, estando subdividido en treinta y cinco pequeños apartamentos que se alquilan a familias que vienen a descansar a la Muela Alta. Por lo que tengo entendido, el alquiler es de por vida y se da preferencia a personas con escasos recursos económicos y problemas pulmonares. Tras la desamortización, el Santuario pasó a manos de la Fundación del Sancti Spiritus, presidida por el alcalde de Borja.


Pasillos de la hospedería (planta baja)
Pasillos de la hospedería (primera planta)


Los aires y aguas de este monte resucitan a un muerto, milagros también atribuidos a la Virgen de Misericordia que dicen resucitó a un niño de Alfaro, protegió a otro de Ablitas y que comenzó su reguero de actos milagrosos ya en el traslado de la imagen al Santuario: cuentan que fue imposible mover la peana que la transportaría, hasta que un tullido se ofreció a hacerlo; el enfermo sanó en el acto desapareciendo también la fuerza que impedía el movimiento de la virgen.

Los mantos de la Virgen se perdieron durante la Guerra de Independencia, a excepción de uno. Pero se hicieron otros que se prestaban a familias con enfermos, para tenerlos en sus casas y recobrar la salud de su pariente. Este verano, precisamente, se organizó durante las fiestas una exposición fotográfica de estos mantos.


Iglesia del Santuario y exposición fotográfica de los mantos (agosto 2011)


Con el tiempo, familias pudientes de Zaragoza y otras provincias construyeron sus casas de veraneo alrededor del Caserón. Fue la mayor época de esplendor y alegría del Santuario de Misericordia, pues estas familias adineradas eran amigas de la fiesta y celebraban multitud de actividades culturales y festivas, llegándose a crear en 1917 una Asociación llamada “El Vertigo”, encargada de organizar estas fiestas. En la actualidad, el Santuario sigue siendo lugar de veraneo, pero con familias de todos los niveles económicos que han tomado el relevo y, a través de la Asociación de Vecinos Santuario de Misericordia, de nuevo organizan actividades de ocio y culturales de gran calidad, además de llevar a cabo con gran éxito las fiestas del Santuario que se celebran en Agosto y en las que disfruté muchísimo este verano.


Fiestas del Santuario (agosto 2011)


Mi familia veranea allí desde hace más de 15 años, conozco el lugar y lo recomiendo de corazón. Hubo quien lo comparó con el Paraíso siendo clérigo y conociendo de lo que hablaba (Padre Faci, 1739, “Aragón, Reyno de Cristo”). Bajo los altos pinos que lo rodean hay una eterna primavera y, como desde encima de una nube, se contempla el valle.


La luz del Paraíso entra por la ventana.


Podría contaros muchísimas historias y vivencias del Santuario, pero de momento no me extiendo más, tiraremos del hilo en próximos capítulos porque es poco el espacio cibernético que se le ha dedicado al lugar, del que muchos hablan sin conocerlo. He llegado a leer que es un monasterio y que los nombres de santos que tienen los apartamentos son los de los frailes que habitaron unas hipotéticas celdas. ¿Será que habrá que dedicarle más de un par de hojas en los libros de la comarca?


La Plaza y el Caserón.


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