jueves, 21 de febrero de 2013

Eran tres los lavaderos de Aldehuela.



Aldehuela de Ágreda, lugar idílico para el paseante que se refresca en sus muchas fuentes de agua helada que manan de las entrañas del Moncayo, en cuyas laderas se esconde este pueblico soriano.

Apenas quedan 4 ó 6 personas viviendo de continúo en esta pedanía de Ágreda por la que paseamos una mañana de invierno, aunque nos consta que en el verano refugia de la calor a "los de la ciudad".

Llama la atención la existencia de 3 lavaderos en un pueblo bastante pequeño: dos en el "barrio bajero" y otro cerca de la iglesia. Pero esto tiene su explicación...

A principios del siglo pasado, la principal industria de Aldehuela era la explotación de sus aguas para lavar. Los domingos, las mujeres acudían a  Ágreda a recoger la ropa sucia de las casas pudientes de esta "Villa" para durante la semana hacerles la colada y volver a bajarla bien limpia al domingo siguiente, recogiendo nueva carga. Esta ocupación era la principal del pueblo, únicamente cuatro familias no dependían de ella.

En invierno, como puedes imaginar, era un trabajo durísimo pues las temperaturas rondaban los 2-3º bajo cero, que intentaban combatir calentando calderos  de agua caliente que templaran un poco la del río o la fuente. Estas mujeres eran fuertes como robles y estaban acostumbradas a trabajar duro desde los tiempos de los tiempos; ya se ocupaban de los campos cuando sus hombres partían con el ganado de los ricos señores de Ágreda hacía las dehesas de Extremadura y Andalucía. Tras la decadencia de la trashumancia, cuando llegaba el otoño, ellos siguieron marchando en busca de trabajo a las tierras del norte, apenas terminada la siembra, para volver en mayo a recogerla y pasar el verano dando un pequeño respiro a estas bravas mujeres.


Lavadero de Aldehuela de Ágreda. Patrimonio rural destruido.


Viniendo de Vozmediano, por el camino del agua, no encontramos el lavadero "nuevo" completamente destruido (una pena) y frente a él hay otro descubierto, pequeñito, junto a una fuente que tiene también una curiosa historia. Cuentan que el 10 de enero de 1864, Bruno Abán, vecino de Vozmediano, se creyó con el derecho de destruir la hermosa fuente pública del pueblo porque se encontraba en los terrenos que acababa de comprar al Marqués de Velamazán y en los que hasta entonces se había tenido derecho de paso a la fuente. La desmontó por completo, utilizando la piedra de sillería labrada en el molino de su propiedad, ¡contándose 64 piedras labradas! Se montó un gran revuelo y hubo hasta un pleito, pero... el daño estaba hecho. Los prados donde se ubicaban fueron cultivados y el manantial se encañó sacándolo hasta esta nueva fuente-lavadero.


La fuente nueva, en el barranco del Prado, con su pequeño lavadero al fondo.


Precioso es Aldehuela de Ágreda, con sus calles muy bien cuidadas y una bella iglesia que hace poco restauraron entre todos los vecinos, recuperando la piedra de sus muros. Un paraíso en las faldas del Moncayo donde fue realmente duro vivir y que aún ahora en invierno son pocos los que soportan su helada soledad.



Otro de los tres lavaderos.

 

2 comentarios:

  1. Que historias tan interesantes nos descubres.
    A un apasionado de las fuentes como yo, estas cosicas me apasionan. Tengo que ir a conocer Aldehuela.
    Un abrazo.

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