sábado, 5 de enero de 2013

En el interior del castillo de Vozmediano.


Hoy el Encanto del Moncayo te lleva a un gran castillo gótico de doble recinto que levanta poderoso sobre la roca del cerro de Vozmediano, al otro lado de la Raya.

La fortaleza tal como la conocemos hoy, comenzó a construirse en el siglo XIII, no encontrándose fuentes escritas que la documenten hasta la conquista de Vozmediano en el siglo XII por Alfonso I de Aragón. Durante el siglo XIV se añade la torre de acceso en codo y un cubo semicircular, junto a la torre del homenaje, que facilitaba la utilización de la artillería.




Tanto la torre del homenaje como el recinto interior adosado a ella pertenecieron a un castillo arabe anterior. Esta torre se encuentra en bastante mal estado, amenazada por una enorme grieta, aunque en su interior aún resisten los bellos arcos apuntados donde se sujetaba el piso de las plantas superiores. En esta primera construcción también pueden apreciarse algunos sillares reutilizados de origen romano provenientes de una yacimiento anterior.




Desde su conquista hasta la fijación de las fronteras entre Castilla y Aragón, en 1437, fue cambiando de manos en varias ocasiones. Esto hace que en 1429 llegue al castillo como capitan frontero de las tropas castellanas el aristocrata, militar y poeta Iñigo Lopez de Mendoza, Marques de Santillana, con las ordenes de defender desde Ágreda la frontera amenazada por Aragón y Navarra. Este poeta, autor de graciosas y gentiles serranillas, armó su pluma en la corte aragonesa pero desenvainó la espada por Castilla, aunque el caballero de sus poesías que rondaba a las moncainas serranas no miraba procedencia a la hora de conquistar bellas pastoras con sus artes amorosas.

Dícele: "Non me matedes,
serrana, sin ser oydo,
ca yo non soy del partido
d'essos por quien vos lo havedes;
aunque me vedes tal sayo,
en µgreda soy frontero..."

Bien bravas también eran las aragonesas a las que pretendía castellanizar de una manera peculiar:

Dixe: "Dios te salve, hermana,
aunque vengas d'Aragón,
d'esta serás castellana".
Respondióme: "Cavallero,
non penséis que me tenedes,
ca primero provaredes
este mi dardo pedrero"...

Dentro de las altas murallas de este castillo pareció sentirse seguro pues se permitió hacer burla del otro bando en su "Dezir contra los aragoneses":

Uno piensa 'l vayo
e otro el que lo'nsiya:
non será grand maravilla,
pues tan cerca viene el mayo,
que se vistan negro sayo
navarros e aragoneses
e que pierdan los arneses
en las faldas de Moncayo

Con la mofa se quedó, pues en noviembre de ese mismo año Alfonso de Aragón comunica a Juan de Navarra su victoria sobre las tropas castellanas. No obstante, la inventiva del marques también en las artes bélicas hizo victorias de derrotas, como cuando envió la mitad de su tropa para que fuera perseguida por el enemigo quedando él atrás escondido, asegurando después que hizo huir al otro bando ya que fueron estos los que marcharon. Curioso personaje este buen señor...

Pero sigamos en el interior del castillo y volvamos a la época actual, si nos fijamos en su imponente recinto exterior podemos ver como sus muros fueron recrecidos en varias ocasiones, quedando marcadas las almenas no desmochadas de anteriores fases.




El recinto alberga en la actualidad el cementerio municipal del pueblo y puede visitarse pidiendo la llave previamente en el ayuntamiento. Una vez dentro es posible acceder a lo alto de la torre de  entrada por una oscura, estrecha y empinada escalera; desde arriba hay unas magníficas vistas del interior del recinto y del espectacular paisaje que controlaba, aunque junto al castillo se ha construido una plataforma-mirador que permite que la mirada vuele por encima de parte del pueblo y del río, al que dicen se accedía por un pasadizo desde el castillo.






Fue este verano cuando pude entrar en su interior con un grupo organizado con el que compartimos la tristeza de no poder conservarse estas ruinas "consolidadas" en mejor estado. Aún me tiemblan las piernas al pensar en la bajada de la torre por culpa de un limitante vértigo con el que lucho y al que a veces venzo, pero valió la pena y volvería a subir.

Por último, aprovecho para decir que en este pueblo hay un hotel con nuestro nombre con el que no tengo ninguna vinculación y cuya apertura es posterior a la existencia de este blog.

Bibliografía utilizada: Lía Noemí Uriarte Rebaudi, Universidad de Buenos Aires. EL MARQUÉS DE SANTILLANA, VIAJERO DEL SIGLO XV. Actas del II Congreso Internacional de Caminería Hispánica. Tomo III, pp. 125-134

Para saber más:


 

3 comentarios:

  1. Quien visite el Moncayo no puede pasar por alto la visita a Vozmediano.Este pintoresco pueblo, de calles peatonales recogidas al amparo de sus huertos, castillo,y su río nacedero del Queiles,con sus calles engalanadas con flores variadas en maceteros, recogidos al abrigo de los rincones de las casas,le dan un encanto inolvidableal finalizarcon un paseo y un variado y suculento almuerzo en la plaza.

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