viernes, 5 de octubre de 2012

En la montaña "maJica".



¡Buenas! ¿Se puede? ¿Sigues ahí? Jeje, ya veo que sí. Perdona mis largas ausencias pero mi nueva poción mágica me tiene muy ocupada. Aún así, sigo recorriendo el Moncayo y no me pierdo una.

Estaba yo un poco atascada porque a veces se difumina la dirección del camino a seguir, pero no hay como un paseico por mi Moncayo para aclararse las ideas y eliminar las nubes negras que algunos trolls implantan en mi cabeza.

Estando aquí no puedo parar y he descubierto que las tardes del domingo no tienen porque ser tarde de lamentos, al contrario. Los lunes ya son otra cosa... pero llega el martes y... ¡ya queda un día menos para volver! Paseando con mi "príncipe" remolón, al que llevo loco de aquí para allá, la montaña nos obsequió con esta bella vista, propia de los cuentos de antes. Andábamos a la caza del atardecer desde uno de los montes de Añón, cegados por la caída del sol, cuando el Pico de la Mata llamó mi atención, ¡que cerca se veía! Las nubecillas se escapaban por lo que ya intuí que no iban a colaborar en la foto que buscaba, así que nos sentamos bajo un bello roble y juntos contemplamos el mágico horizonte, recargados de esperanza e ilusión. Lo tenemos todo, ¡fuera miedos!

Ya es viernes, ¿has visto que bien? Recuerda que tenemos quedada el domingo, te veo allí. Si no puedes venir, intentaré ponerte al día lo antes posible de nuestras últimas andanzas y de las futuras, el cuento sigue...

 



 

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