miércoles, 17 de octubre de 2012

La casa tradicional moncaína.

Ventana de granero (Beratón)

Si hay algo que nos gusta de nuestro trabajo es colaborar en la recuperación de casas de pueblo, sobre todo teniendo en cuenta que la arquitectura popular es un valor importante a descubrir.

Pero entremos...

A las casas típicas del Moncayo se accedía por un patio con suelo de mortero o terracota roja por el que se pasaba a los corrales y cuadras. Para los techos se empleaban vigas de madera de chopo sobre las que se colocaban los cañizos, y que servían de base para la soleras superiores. Nosotros recomendamos no cubrir los maderos con techos de escayola o pladur, ya que así se puede controlar su estado, están mas aireados y evitamos que roedores indeseables aniden en ellos. En la actualidad, existen tratamientos antixilofagos muy buenos, por lo que no es necesario petrolear los troncos como hacían antaño, al contrario, esto nos impediría disfrutar de la belleza de la madera que podemos barnizar e incluso tintar con colores rústicos que no cubran la veta.


Maderos recuperados (Alberite de San Juan)


En las plantas intermedias hacían la vida sus propietarios. Aún es fácil encontrar las tradicionales cadieras que caldeaban sus cocinas; en torno a su hogar se arrejuntaba la familia, bien preticos en sus bancos de madera, durante los fríos días del invierno. Me duele el corazón cuando en la rehabilitación de las viviendas descubro que las han eliminado. Pero no te puedes imaginar lo que me alegra encontrar casas con dos de estos hogares, en el granero podía haber otro para elaborar los productos de la matanza.


Cadiera  (Vera de Moncayo)

Los graneros están bajo el tejado. Como lamentablemente no llueve mucho en nuestro somontano, los tejados no solían hacerse muy inclinados por lo que era necesario impermeabilizarlos para evitar las temibles goteras. Para ello, cubrían los cañizos con un mortero de barro con paja y sobre esta capa colocaban las tejas. Cuando tenemos que lucir con yeso las vueltas de cañizo bajo los tejados nos visita toda la fauna arácnida posible, pero luego quedan unas buhardillas fantásticas.


Buhardilla, antiguo granero (Vera de Moncayo)

Los aleros son otra de mis pasiones. Por lo general, para hacerlos, se utilizaban tablas de madera con una capa de barro o cañizos revocados con yeso pero cuando había perricas se hacían con ladrillos colocados en hileras o formando sencillas decoraciones. Aunque nada que ver con los maravillosos aleros que encontramos en las casas palacio de por aquí, muchos y en mal estado frecuentemente, pero de ello te hablaré otro día.

Los materiales con los que se levantaba la casa rústica moncaina se adaptaban a la disponibilidad de los mismos. Según nos alejamos de la montaña, el ladrillo y el adobe va sustituyendo a la piedra; aunque en algunas casas aún encontramos la parte inferior construida con piedras sobre las que apoyan los otros materiales.

Alero con tablas y balcones con cerámica. Asoma
el azulete bajo capas de pinturas posteriores (Vozmediano)

Es muy importante que los cascos antiguos de los pueblos conserven su arquitectura popular característica y, por supuesto, se reserven zonas para construcciones más modernas; pero sin cargarnos la riqueza cultural y la estética de sus calles más antiguas, respetando los colores ocres de sus fachadas o ese azulete con las que se pintaban para espantar a los seres malignos (y de rebote a las moscas, comprobado). Si rascas bajo el blanco de casas abandonadas, descubrirás que era el añil el que predominaba y no sólo en los vanos de ventanas y puertas.

Me apena mucho ver como no se saca partido a estas casas permitiendo que la humedad las venza y las derrumbe. Son pequeños tesoros que sé que apreciáis mucho, pues pertenecieron a vuestros padres y abuelos pero hay que ponerlas en valor y rescatarlas antes de que se hundan.


Y ya que estamos, permíteme un poquito de publicidad:
somos artesanos del yeso y blanqueamos tus paredes.

www.yesosleoncasado.es
www.alisadodeestucados.com
 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario